Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Septiembre 13 2013

Una cadena para romper otras

La Cadena humana protagonizada por el pueblo catalán el pasado día once de septiembre fue un hito en la historia de la democracia. Desde el siglo XIX, no se producía un clamor semejante en Europa en pueblos que en teoría, están amparados por la salvaguarda de estados económicamente “solidos” y pertenecientes al club de los doce grandes en Europa. Catalunya no trata de coartar la libertad de nadie con su cadena, sino de romper otras que desfasadas en el tiempo han dejado a tras el sentido practico de la política que no es otro que dar voz a las personas y al pueblo. La vía catalana no es más que la representación histórica del viejo lema latino de Seneca “nemo patriam quia magna est amat, sed quia sua” (nadie ama a su patria porque ella sea grande, sino porque es suya), representa el hartazgo de  un pueblo, motor del estado en otro tiempo y que ha entendido que volar solos es el único camino pues no hay acomodo posible cuando la pluralidad y la diversidad no son algo que se sienten como propio sino como una concesión e incluso como una imposición (de vocento a intereconomía).

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