Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Mayo 05 2015

Mujeres, deporte y medios de comunicación

Hace dos fines de semana aparecía publicado en Gaur8 un articulo en el que se abordaba la problemática del deporte femenino desde la óptica de su situación en los medios de comunicación de masas.

En el articulo de Mikel Ibargoien se incluían los diversos puntos de vista que tienen tanto mujeres cuya actividad profesional es el deporte, como algunas semi profesionales y también el de la propia administración. Todos ellos tienen un objetivo común y aunque sean afrontados desde distintos ámbitos, es inequívoca su vocación de mejora, mas enfocada sobre la sensibilización, que a la propia adopción de medidas drásticas o al impulso de políticas activas y de discriminación positiva a favor de las mujeres en los medios de comunicación dedicados parcial o totalmente al deporte.

Ya Matilda García en su libro de deporte y mujeres redactado con fondos del CSD, instaba a implantar con urgencia  algunas medidas y recomendaciones al respecto, no solo desde el ámbito correctivo sino también desde el pro activo y de transformación social. Las medidas no se pueden limitar solamente a incrementar la presencia en medios vía sensibilización, sino que la propia presencia debe estar fundamentado en valores igualitarios, eliminando vínculos tan habituales hoy en día entre radios, televisiones, prensa escrita e internet como el sexismo, el aspecto físico o la propia presencia de mujeres limitada solo a sus existo deportivos.

Es curioso observar como Joane Somarriba, según los medios de comunicación era tan conocida por ser la mujer de Ramontxo Gonzalez Arrieta como por haber ganado tres tours. Sorprende que Iraia Iturregi, licenciada en IVEF y trilingüe, sea mas reconocida por ser una abanderada del discurso femenino, que por sus extensos éxitos deportivos. Un último caso significativo al respecto es del Maider Unda, deportista de élite desde hace una década que pasó a ser famosa una vez se convirtió en Londres en medallista olímpico. Pero claro, tendremos que evaluar si verdaderamente los medios de comunicación responde simplemente a una coyuntura social o solamente son la correa de transmisión de los verdaderos amos de la barraca, los accionistas y los consejos de administración de los medios.

Cuando hablamos de interés y de publico objetivo, nos chocamos de bruces con contradicciones en la gestión comunicativa diaria de los medios. Durante largos años, hasta la aparición del binomio Rafa Nadal • Roger Federer, el tenis femenino tenia más audiencia que el masculino. Después de la desaparición de Elgorriaga Bidasoa y UPV Barakaldo de balonmano, en la especialidad deportiva solo quedaron equipos femeninos como referentes de la misma. Y ya ni que decir tiene que apariciones mágicas en el mundo del deporte como Carlos Sainz, Fernando Alonso o Jorge Lorenzo, convierten de la noche a la mañana, deportes de difícil acceso para la gente de clase media baja en especialidades de masas, por lo menos, sinos dejamos llevar por la teórica demanda informativa.

Y ante esta situación y la que vivimos de cerca en Bizkaia, que nos toca hacer, que medidas tenemos que poner en marcha y sobre todo en que ámbitos tenemos que legislar para forzar un cambio consensuado entre todos los actores políticos  del territorio que tengan un óptica clara de justicia social y de fomento de la igualdad desde una óptica de transformación social. La pregunta es si tenemos que esperar a la sociedad, tenemos que movernos con ella, debemos enseñarles el camino o no nos queda mas remedio que forzar las cosas.

Sin duda, al leer el articulo ya mencionado del GAUR8 del 12 de mayo, se nos traslada imperiosamente la necesidad de actuar de oficio y desde la política si queremos avanzar en este tema. No existe la autogestión como elemento de vertebración pues según nos describen en el propio artículo choca frontalmente contra la realidad social y los intereses empresariales de los medios de comunicación.

Sin embargo la propia estructura  institucional y deportiva nos brinda la posibilidad de impulsar determinadas políticas productivas que pueden ser bien vistas por los medios de comunicación. Algunas sencillas como la derivación de la publicidad existente de Fundaciones deportivas hacia el ámbito de la igualdad. Incluso en este sentido se puede obligar a un porcentaje mínimo pues normalmente la presencia se dirige desde el ámbito político. Algunas respecto a los medios generalista mas complicadas como puede ser cambiar la ley de publicidad y transparencia institucional obligando a los medios en cuestión a adoptar unos mínimos sobre presencia, en porcentajes sobre el total publicado. Algunas simplemente de sensibilización como premiar a aquellos medios que fidelicen su presencia en el deporte femenino, valorando especialmente las portadas, la apertura de informativos desde el ámbito femenino y sobre todo la presencia de tertulianas y presentadoras desde el ámbito de la opinión deportiva, independientemente de que se este en ese momento dialogando sobre deporte masculino o femenino. Tampoco estaría mal el establecimiento de sanciones para entidades deportivas que reciban dinero público y que usen en sus alocuciones o acciones lenguaje sexista o incluso realicen acciones discriminatorias en el ámbito de la vestimenta, la competición  o la discusión publica de postulados deportivos.

Tampoco estaría mal impulsar la presencia de mujeres en determinados clubes de élite en los puestos de dirección masculina, esto si sería verdaderamente un paso, pues la clásica división entre los deportes femeninos y masculinos en cuanto a la dirección y a la presencia de entrenadores y entrenadoras, no se da por ejemplo, en los deportes de cancha como el balonmano y el fútbol sala. No parece que en estos deportes, a quienes han empezado en el ámbito femenino les haya ido mal.

Así pues, no podemos rehuir el debate mas y toca avanzar desde la política. Toca trabajar para transformar la ley de publicidad y transparencia institucional, toca cambiar radicalmente el discurso y pasar de la acción pasiva a la activación por omisión, ya que el deporte no puede desde luego, buscar en el laissez faire el futuro del deporte femenino en los medios de comunicación.

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