Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Octubre 24 2016

La difícil disyuntiva histórica del PSOE

Sin duda la decisión tomada ayer por el PSOE marcará un antes y un después en la historia de la izquierda española. El PSOE tenía que elegir entre la refundación y el comenzar desde casi cero a través de la militancia o en sucumbir a los miedos post electorales y tratar de minimizar el impacto de la política del PP desde las instituciones. Como todos los aparatos, conservadores y poco tendentes al cambio, eligió la cara B del disco. Cabe pues en estos momentos recordar cuál ha sido el camino que ha dejado atrás el PSOE en los últimos meses, pues el que le espera por delante parece triste y angosto.

Verano. En el comité federal se había acordado elevar el no a Rajoy al menos en la primera sesión de investidura. El argumenta rio parece claro: la afiliación del PSOE no podría soportar cuatro años más de políticas austericidas, ni le quiere dar la llave de la negociación con Bruselas a quién más que negociar ha entregado la caja fuerte abierta a Alemania sin pedir nada a cambio y renunciando a la última dosis de autonomía que le quedaba al estado español. Pedro Sánchez se mantiene firme y los varones Felipístas, nerviosos comienzan a moverse. Decía Antonio Machado:

A quien nos justifica nuestra desconfianza
llamamos enemigo, ladrón de una esperanza.
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía
que dio a cascar al diente de la sabiduría.[1]

Otoño. Efectivamente, jamás perdona aquel que dio de comer al discípulo díscolo y en política tampoco lo hacen quienes trataron animosamente de impulsar alternativas sólidas en conceptos éticos y políticos y quedaron fuera. Aquí, desde luego, el PSOE ya mostraba flaqueza de espíritu y falta de rigor cuando en febrero, en vez de tratar de promover una alternativa sólida de izquierdas y obligar con ello a los partidos abertzales a moverse forzados, trató de llegar a un acuerdo con la más retrograda y poco nueva en valores derecha española de Ciudadanos.

Actualidad. Curiosamente, una vez aclarado que el federalismo es historia en el PSOE, ya que las federaciones de naciones sin estado (Euskadi, Nafarroa, Galicia y Catalunya), han perdido la batalla interna y por lo tanto la capacidad a futuro de influir en la opinión pública de sus respectivos territorios; una vez aclarado esto, estamos ante una legislatura a nivel estatal donde el centro de opinión va a girar en torno a la necesidad de unión entre grandes partidos, de conservar con pinzas el estado de bienestar y de la unidad de España. Nada de lo cual pone en marcha un estado llamado a resistir hasta cambiar la UE y su propia existencia sino quiere deshacerse como un azucarillo en un vaso de agua privatizada.

Podía el PSOE haber reclamado antes de la segunda investidura la derogación de la LOMCE, la ley mordaza y la reforma laboral. Podía el PSOE haber dilapidado el muro Popular que más que populoso era austero y pecador a la par, en cuanto al beneficio que ha otorgado en los últimos años a las élites estatales y a los afiliados con cargos en su propio partido. El PSOE pudo pero no quiso, porque el Gas Natural tiene que seguir fluyendo con rapidez en su cocina sin que el afiliado pueda acceder por la puerta principal y tenga que seguir haciéndolo por la de servicio.

Todo esto nos trae a la CAV una situación insólita. Un PSE posicionado en contra para poder llegar a pactos con el PNV y no verse salpicado por una abstención, que no lo olvidemos, no sería tan importante para ellos/as a nivel de Euskadi, pues recordemos lo que no hace tanto les dijo el señor Egibar desde la tribuna del parlamento de la CAV:

“A ustedes, señor López, no les traen al gobierno los obreros de la naval, sino la ilegalización de la IA y los votos del Partido Popular” (es decir, ya pactaron con el PP vasco sin miedo para poder justificar su ascenso al poder).

Y para aguantar políticamente este embrollo, EITB se encarga desde anoche de decir que un mal menor es que gobierne el PP, pues unas terceras elecciones podrían darle la mayoría absoluta. Poca fe en nuestro pueblo y mucha menos en los que conforman el estado muestran estos comunicados tendenciosos y faltos de objetividad.

Así pues ni PSOE ni PSE ni el PSN optaron por la gente y si lo hicieron por las élites y la peligrosa montaña rusa que conforman las políticas anti sociales del PP en Madrid y Bruselas. La disyuntiva se cerró con el camino más conservador y a corto plazo esto no parece que vaya a cambiar mucho. La Cara B volverá a sonar con el clásico Show must go on sin que importe demasiado que el público no pueda acudir por dificultades económicas o de otra índole, pues el disco seguirá sonando en Ferraz para los mismos sin que nada cambie, sin que nadie levante la aguja del ya gastado gramófono del otro ora buque insignia de la izquierda del malogrado Pablo Iglesias.


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