Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Abril 24 2015

Diversos modelos de frente amplio

Mucho se habla en los últimos tiempos de la posible creación de un frente amplio para la construcción de un nuevo estado independiente en Euskal Herria.

El concepto mismo surge en Argelia cuando durante la época de la lucha por la emancipación colonial se crea el frente de liberación de Argelia y los distintos movimientos libertadores de América Latina, hartos de  Reagan y de la doctrina Hoover, deciden recuperar su soberanía económica a través de gobiernos de izquierdas socialistas o social demócratas. Así surge un movimiento popular muy apoyado en Euskal Herria en esa época como fue el Frente Sandinista, actualmente de vuelta en el gobierno y autodenominado, gobierno social demócrata de Nicaragua. El concepto mismo se recupera en la actualidad con la llegada de los auto proclamados gobiernos Bolivarianos, con el frente amplio de Uruguay y con las diversas alianzas de izquierdas en Brasil y Chile. Todo por recuperar la autonomía económica y salirse del yugo de las entidades financieras, las multinacionales energéticas y sobre todo del ojo político del gran hermano americano (a pesar de que en apariencia los estados unidos están a través de Obama tratando de impulsar otro tipo de relaciones en América Latina).

En Europa, algunas realidades políticas han llevado a lo largo de la historia a diversas alianzas con la intención de mantener vivo el estado del bienestar, especialmente en los países nórdicos, donde la cultura de lo público es un pilar fundamental que va más allá de la línea ideológica que separa a la derecha de la solidaridad. En el estado español este tipo de alianzas, desde luego, parecen imposibles con un PP empeñado en hacer desaparecer el estado del bienestar allí donde gobierna y con un PSOE en caída libre pero poniendo la “mantita” en todo este tipo de políticas.

Ahora bien, ¿es posible esto en Euskal Herria? ¿Debe hacerlo solamente los partidos que libremente componemos EH Bildu o se debe ampliar? ¿Cuáles son los objetivos de su creación? Y sobre todo, ¿quién conformará las estructuras permanentes? ¿Tiene la decisión del pueblo opinión por encima de las relaciones personales entre las personas que forman los diversos partidos? ¿Existirá derecho a veto? ¿Cuál es el papel de las minorías? ¿Lograremos trabajar unidos para la consecución de un estado independiente vasco? ¿Cuál es nuestra pretendida colaboración en esta materia con fuerzas políticas estatales? ¿Convenceremos a la mayoría sindical vasca de su necesidad? ¿Cuál es el grado de participación mínimamente adecuado en consultas a la ciudadanía? ¿Es la eliminación de las hipotecas la autentica revolución pendiente? ¿Cuándo tributaremos igual capital, trabajo y patrimonio? ¿Crearemos las líneas económicas necesarias para su consecución tiempo o ya estará todo vendido? ¿Queremos imponer o convencer? ¿Creemos en el valor de la discrepancia política? ¿Veremos la luz o caeremos en el lado oscuro del gobierno? Estás y otras preguntas requieren para su respuesta la participación plural de todas las personas que conforman Euskal Herria, sean de EH Bildu o no.

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