Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Archivo de la categoria 'izquierda politica'

Junio 27 2019

Pello Urizar y la paradoja de la fuerza irresistible o imparable

Estos días, tras la dimisión de Pello Urizar, se ha destacado desde distintos lugares su innegable contribución a la construcción de una sociedad basada en los derechos humanos. También los diversos dilemas organizativos aún pendientes tanto en el seno de su propio partido como en el de las distintas alianzas electorales a las que pertenecen. A veces para poder analizar el presente, es importante pensar en determinados nudos que se soltaron para tratar de avanzar. Esto nos lleva a un dilema clásico de la filosofía, ¿qué pasa cuando una fuerza irresistible se encuentra con un objeto inamovible? Esta es la ecuación que tuvo que resolver Pello Urizar en el seno de Eusko Alkartasuna en el 2009 a su llegada a la secretaria general. Pero para entender el proceso que había hecho llegar a Eusko Alkartasuna a tal punto político, arrastrada por otras paradojas internas de distintos agentes, es mejor que comencemos por el principio.

Eusko Alkartasuna se funda en 1986 por un desencuentro profundo en cuanto al modelo organizativo de país y los liderazgos y egos existentes en el seno del PNV durante esos años. Xabier Arzallus pretendía crear cuatro sucursales de gestión (las diputaciones, cuatro porque todavía se hablaba con óptica de hegoalde aunque la ley fuera para el Parlamento Vasco) que tendrían plena potestad en bastantes ámbitos cuyo centro político estaba bajo el estatuto de Gernika y por lo tanto bajo el paraguas del parlamento vasco. Además existía un fuerte choque de trenes entre Carlos Garaikoetxea, Lehendakari, y Xabier Arzallus, presidente del PNV. Mientras el primera pensaba en el derecho de autodeterminación como un derecho irrenunciable de la sociedad vasca y el reparto de la riqueza a través de la social democracia como eje vertebrador, el segundo consideraba recogidos los derechos del pueblo en la disposición adicional primera del texto constitucional y el eje democristiano y el republicanismo como fórmulas de desarrollo socio económico. Finalmente, después de múltiples debates se produce la escisión y nace Eusko Alkartasuna. Pello Urizar camina desde las juventudes de EGI (PNV), al nuevo partido. Una enmienda de Mutriku y de las repúblicas bálticas en el congreso inaugural consagra la independencia como objetivo político número uno de EA desde entonces.

En aquellos primero años se intenta configurar un tripartito de izquierdas en la CAV con EE y PSE que fracasa por la negativa de los segundos a trasferir la competencia de la seguridad social. Así el PSE, que ya se había dividido en PSE y PSN, decide por primera vez ir hacia un modelo liberal en vez de configurar una alternativa más próxima a sus ideales políticos. El PNV también se inclina hacia el autonomismo y decide no avanzar por el miedo al ruido de sables (aún cercano en el tiempo) y la multipropiedad en que convertía la LTH en una inmejorable agencia de contratación. Además opta por un modelo de colaboración transversal en lo nacional pero monocolor en la construcción de esa autonomía que ya se fundamentaba en el café para todos. En aquel momento Pello Urizar, ya como miembro de Gazte Abertzaleak, opta por la defensa a ultranza del derecho a decidir y por la construcción en torno a la colaboración con fuerzas abertzales de otros espacios. Muchas personas veían incluso con alivio que no se hubiera firmado el pacto con los socialistas. En aquel momento surge la primera parte de nuestra paradoja: la constitución era un objeto inamovible y el PNV en breve se iba a convertir en una fuerza irresistible tanto para la sociedad vasca como para la farándula y las voces mediáticas madrileñas.

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Junio 11 2019

Rey en el Norte

Estos días amanecemos con un sinfín de informaciones periodísticas en torno a la conveniencia o no de formalizar alianzas electorales para dar continuidad a la labor municipal, foral, autonómica y estatal. En el caso de País Vasco y Navarra los resultados muestran un eje conservador sólido ante una izquierda que sube pero que no es capaz de tejer alternativas serias. Cabe pues un análisis crítico sobre si ante la centralidad del PNV, existe actualmente una verdadera incapacidad de tejer complicidades entre otros sectores políticos ajenos al marco de gobierno actual para buscar la alternancia política.

La centralidad del voto del PNV en estas tierras es un producto múltiple de la incompetencia de la izquierda para tejer aquí una alternativa real con las clases medias (aquellas que actualmente votan a la izquierda o se quedan en casa ante la falta de ilusión), el beneplácito de la izquierda mediática estatal (cómoda bajo el célebre lema de Calvo Sotelo que prefería una España roja que rota) y el miedo creado por los grandes hitos mediáticos de nuestra gestión en el periodo 2011-2015. Así pues los resultados electorales han situado a la izquierda en unos parámetros suficientes para gobernar, pero la falta de complicidades hace imposible el salirse nadie de los actuales ejes de gobierno. Así pues, vista la situación y los resultados, el PNV se muestra como sólido “Rey en el norte”.

Respecto a los datos concretos, si realizamos una comparativa entre los votos obtenidos para las municipales, forales y europeas entre los grandes partidos, existen algunas fluctuaciones. Los nacionalistas incrementan a nivel municipal y foral su número de votos con respecto a las europeas y los unionistas por el contrario lo hacen, comparativamente hablando, para las elecciones europeas. Así pues, existe un voto que fluctúa en función de la elección. Sin hacer medias aritméticas estamos ante un 3% orientativo que tiende a ser más estatalista para las europeas y más jeltzale para las forales. La abstención también tiene un papel significativo en todo cambio siendo nueve puntos por encima de las elecciones al congreso y unos 5 puntos menores que en las elecciones al parlamento vasco. Así pues, la utilidad del voto también tiene un cierto valor.

En las grandes capitales de Euskal Herria, el voto se distribuye en función del barrio y del distrito y además se realiza una distribución diferente en función de la renta en la calle o barrio. Así pues tanto el urbanismo como la renta son dos factores determinantes también en esta distribución. Todos estos parámetros menos ideologizados son los que hacen incrementar la ventaja del PNV en todos los frentes.

La clase obrera, que ha sido vilipendiada con las últimas reformas laborales, ha perdido su capacidad de movilidad conjunta. Los sindicatos, divididos por fronteras nacionales, han dejado su paso a las reivindicaciones sectoriales como el feminismo y el ecologismo, lo cual ha favorecido también una mayor individualización de la lucha y por consiguiente una aproximación de las clases medias al voto de confort. Los autónomos, los pequeños empresarios y sobre todo el interesado discurso en torno a los impuestos, ha dado un nuevo giro a la moderación del voto que ha llevado a la práctica desaparición del discurso en torno a los impuestos altos como al mejor forma de redistribuir la riqueza.

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Noviembre 28 2018

Los frikis del Maiz

La generalización del uso del maíz en el siglo XVII en los caseríos vascos, supuso una transformación a nivel ecológico, arqueológico y sobre todo social. El maíz pasó a ser parte del ciclo vital de la sociedad vasca. Al caserío se le dotó de zonas para el cultivo, la alimentación del ganado y el secado del mismo y así una planta traída de otro continente, zea mays, pasó a ser el sustento de la vida (como su propio nombre taíno indicaba). Los terratenientes castellanos de la época no estaban contentos pues perdieron sin quererlo el control de las semillas y de la producción a favor de indianos que pasaron a ser los impulsores de este nuevo mercado.
El maíz se impuso al cultivo del trigo a pesar de que este último siguió siendo la harina más preciada. En momentos de pura supervivencia el rendimiento puede ser decisivo para seguir adelante o anclarse en el ostracismo de la razón pura. El trigo era un alimento de mayor categoría social, pero el maíz daba sustento a los más necesitados. Así el talo, el morokil y el Txakinarto pasaron a ser alimentos de primera necesidad y de cercana disponibilidad en la dieta vasca.
Zea Mays, el grupo de música de Euskal Herria, hizo famosa una canción “Negua joan da ta” cuyo estribillo proponía “Elurrak joan direnean nire mendien artean, Eguzkia teloian atzekaldean da, Ateratzeko beldur da, beldur eszenikoa, Aspaldi antzeztu ez duen obra honetan”. Quizás el miedo escénico perturba en ocasiones nuestra alma sin que sepamos cómo dar el siguiente paso, quizás tanto tiempo sin interpretar algunos acordes, hace que nos tiemblen las piernas antes de volver a actuar en un escenario que no es nuestro. Solo quizás, pero no olvidemos que ya nadie pone en cuestión que el maíz es parte de nuestra cultura y tradición, porque asimilamos determinadas propiedades para impulsar la transformación social de nuestra tierra.
Pero claro, somos vascos. Hombres y mujeres de pelea. Somos más de los chicos del maíz. Somos más de descubrir y criticar a falsos profetas. Decía este grupo en uno de sus más famosos estribillos “Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Son las batallas, las historias del abuelo,
Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Por el invisible, por el prisionero, Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Contra el oligarca y contra el banquero, Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Aquí seguimos, llamando a las puertas del cielo”. Aquí seguimos pues con la esperanza de que algún día nos atiendan pero con el miedo a que seamos atendidos.
Así pues terminamos centrados en las redes sociales con la esperanza de encontrar allí la respuesta. Así pues, somos los inusuales. Los que transforman pero no informan. Los que convertimos la participación en una trinchera hueca. Los que creemos en la lucha desde la placida comodidad del funcionariado o de la perpetuidad política.
Y mientras el pueblo reclamando la vuelta al maíz. El regreso a lo básico y el llenado de tripa como antaño se hacía en los caseríos vascos. Esta vez ni de América ni de Madrid vendrá ninguna solución. Esta vez tendremos que pasar del sueño a la realidad y perder el miedo a la transformación real. Sin dejar de ser la minoría crítica, pero sin olvidarnos que cuando llamas a las puertas del cielo reclamando el maná, no puedes sentarte en la mesa esperando que te den chuleta.
Hoy podemos ayudar y dejar de ser los frikis del maíz para convertirnos en aquellas personas críticas que somos útiles para la gente. Hoy podemos dejar de tener miedo para traer respuestas a los que más las necesitan. Hoy podemos dejar de ser los frikis y los profetas para ser aquellos que quieren construir país ante la llegada de la extrema- extrema derecha española. Hoy podemos dejar de mirar de reojo a la constitución para poner en marcha nuestra pequeña revolución. Somos los chicos del talo y hemos venido para quedarnos.

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Septiembre 11 2018

Ocupemos el jardín

El jardín descrito en el romance del S.XII Erec y Enic de Chrétien de Troyes describe este espacio de la siguiente manera: “no tenía ni valla ni cercado, solo aire, por un hechizo el jardín estaba cerrado por todos los lados por aire, de manera que nada podía entrar ahí, como si estuviera rodeado de hierro”. Un lugar imaginario muy curioso. Difícil de decidir si es público o privado. Difícil de evaluar su utilidad y su representatividad social. A la vez, una metáfora bonita que puede llevarnos a la siguiente reflexión sobre la propiedad privada, ¿es la titularidad de un lugar lo que le aparta de su posible función pública? ¿Se puede cambiar la propiedad en función del interés público? ¿Cómo funciona esta dicotomía en la esfera política española?

El socialismo y el comunismo sostuvieron durante décadas que la propiedad de los medios de producción debía estar al alcance del proletariado, de cualquiera. No se hacía referencia en ambas teorías políticas, a los objetos de uso como la casa o el coche sino a los medios de producción. El Marxismo clásico defendía la auto realización y centraba su definición de propiedad privada en los medios, olvidándose de la vinculación clásica de propiedad y tierra previa al desarrollo de la sociedad industrial. Posteriormente, Maslow, le otorga a la auto realización el nivel más alto de su pirámide o jerarquía de las necesidades humanas. Para alcanzar éste, el ser humano debe cumplimentar una serie de necesidades que van desde las más primarias (fisiológicas) hasta algunas de aspecto cualitativo como el reconocimiento. Esta visión aparentemente humanista, choca de lleno con las paredes de aire de Erec y Eric o el techo de cristal en la vida laboral de las mujeres, pues la pregunta real auténtica y de respuesta necesaria, es saber si el ser humano puede de verdad, privatizando el espacio, el aire y la tierra, alcanzar la felicidad.

Así pues, el concepto de propiedad privada no está reñido a nivel teórico con el desarrollo personal. A pesar de esto, su uso y en especial, el concepto de privatización, si está en la agenda política y en el debate público. Así pues, sobre lo que hay dudas actualmente en el sistema no es sobre la propiedad privada, sino sobre la privatización de lo público o la conquista de espacios para el bien común (la apropiación de lo ajeno). A este respecto en el verano hemos vivido dos polémicas interpretadas de una manera muy diferente en torno a la propiedad privada: el escándalo de los bienes apropiados por la iglesia y la ocupación de espacios para la auto gestión por parte de jóvenes.

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Agosto 07 2018

Economía Coast to coast

En las últimas décadas, actividades como el turismo y la construcción, han sido puestas como ejemplo para generar riqueza en los pueblos de la costa vasca y salir así de la dependencia del sector primario, de los problemas de una industria con dificultades para competir ante los grandes oligopolios y de otros problemas sociales que vinieron por el mar para instalarse en las ciudades a costa de los pequeños pueblos costeros. Sin duda este modelo económico importado como la NBA desde Estados Unidos, ha traído más problemas que soluciones a los pueblos del litoral vasco.

La costa vasca ha sido el motor económico, social y cultural de nuestro país durante varios siglos. Su importancia y belleza ha sido recogida en testimonios que van desde la leyenda de Juan de Alzate de Baroja hasta Humboldt, Gabriel Celaya, Domingo Aguirre, Kirmen Uribe, Jon Arretxe y otros tantos autores que a través de sus novelas o de simples entrevistas, declararon su amor hacia la costa vasca. Hacia sus rincones y hacia la forma de ser de su gente. Recientemente la semana Internacional de la música de Bermeo ha vuelto a unir, como en otras partes lo hicieron la coral de San Sebastián u otros de actividad análoga, la música y estos pueblos. También han sido pueblos de larga tradición religiosa como contaba en Angelus Pio Baroja o como han demostrado sus curas y párrocos a la hora de apostar por soluciones pacificas a un conflicto político largamente enraizado también en sus villas marineras. Al respecto, en Lekeito se recuerda con cariño el encierro a favor de la amnistía celebrado en su iglesia en plena transición.

Esta idiosincrasia cultural y política, está ligada también a un tejido productivo que tiene su unión entre el campo y el mar; con sus horarios y temporadas ecológicamente encomiables, aunque, eso sí, socialmente crueles. Sin duda, todo esto ha forjado la personalidad de unas gentes acostumbradas a luchar contra viento y marea (nunca mejor dicho) y a sacrificar así su beneficio personal por el bien común del pueblo o de la familia. Las traineras son un deporte que arranca su origen de la tradición marinera y ensalza la destreza en el dominio de la embarcación pesquera en el mar por parte (ahora sí) de hombres y mujeres. Hasta Terranova llegaron a por ballenas marineros antes que bogaran por competir entre ellos y ellas y en tierras americanas, se quedaron los llamados Indianos, habiendo partido muchos de puertos como Hondarribi, Getaria, Mutriku, Zumaia, Bermeo, Ondarroa, Lekeitio, Bakio y así hasta completar toda la geografía de puertos vascos.

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Mayo 28 2018

No somos nada

En los últimos tiempos hemos vivido intensos debates en torno al uso intencionado o no de los juramentos y la palabra. El duelo PNV- resto del mundo en torno a la aprobación del presupuesto del estado en pleno 155, topa con una situación del estado sumamente regresiva en torno a los derechos fundamentales que rigen cualquier orden constitucional, especialmente aquellos que tienen que ver con las libertades como lo hemos visto recientemente en el caso de Catalunya en general o de Evaristo en particular.

Un oxímoron dice Wikipedia (fuente de sabiduría popular inducida) que es una “Figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto”. Cuando Jose Antonio Aguirre jura representar en Gernika en el año 1936 fielmente su cargo ante los representantes del pueblo parece toda una contradicción. Lo hace ante idiosincrasias políticas tan opuestas, que pareciera bastante complicado que pudiera cumplir su palabra. Además, no se quedó ahí, sino que lo hizo en pie, en tierra vasca y humilde ante Dios. Es verdad, que estando en inferioridad de condiciones en una contienda civil se puede llegar a comprender. Dios y Patria son dos conceptos que habitan en pueblos distintos, pero que tenían un denominador común entre ambos en aquellos tiempos: la guerra.

Estos principios desde aquel juramento, ya parecían destinados a poner sobre la superficie conceptos divinos y lejanos en vez de concretar a que pensaba destinar tanta humildad. Largas décadas después, con la aprobación del presupuesto estatal, hemos entendido que la humildad divina (otro oxímoron de traca), tenía más que ver con rendir cuentas entre el cielo y la tierra sin pasar por lo que quedaba y queda en el medio, las personas.

Sin duda, algunos dirían, hoy en día, que ha sido la correa de transmisión imprescindible de las necesidades de la gente la aprobación de este presupuesto. Sin embargo, otros pensarían que vuelve la providencia a guiar nuestros destinos. Y algunos simplemente contarían que la humildad se la comió el párroco, el roble o quizás los mismos que montaban las guerras en el 36 y ahora. En cualquier caso, todos-as coinciden, en que en la actualidad ya no existen líneas rojas para los políticos pues los criterios son maleables, coyunturales y sobre todo divinos para los poderes facticos actuales.

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Mayo 21 2018

Filias y Fobias de Pinky y Cerebro en el momento actual


Una buena capa todo lo tapa

Refrán español

La izquierda, histórico o nueva, juega la partida acomplejada ante una derecha española lanzada que explota las contradicciones que emanan del sistema actual. Ante este escenario el desgaste en votos viene provocado por debates superficiales donde la imagen choca contra los verdaderos objetivos de la transparencia o la participación, el control democrático y el reparto de la riqueza a través de la racionalización de la distribución de la propiedad.

En los últimos años a los rojos les ha acostado asumir que tras la caída del muro de Berlín la única alternativa al sistema capitalista es la regeneración democrática del sistema y la reforma radical del capitalismo. En aquellos países donde se ha asumido con naturalidad esto, se ha generado un nuevo espacio ideológico donde el juego de las mayorías no genera miedos y si grandes esperanzas de cambio. Principalmente esto se ha desarrollado en latinoamerica y en los últimos tiempos en Portugal.

Ante este renacimiento cultural de la izquierda, en Europa, la derecha ha recuperado la política del miedo (terrorismo, valores patrióticos exacerbados, ruptura con la libertad de expresión, vuelta al extremismo religioso) para hacer frente a lo que ella considera su única prioridad: el control del sistema para no ver mermadas sus fuentes de ingresos infinitas.

Para ello, el club de BilderBerg, trató de condicionar la capacidad de salto entre clases de las personas que pertenecían a los estratos bajos y medios. Puso en marcha un sistema de crédito fácil y a la vez, dificultó el acceso y la salida del sistema hacia el bienestar global. Por un lado, limitó la capacidad de los jóvenes a acceder a un empleo digno, logrando que cualquier estado a futuro sea mejor que el inicial. Además proporcionó la dependencia orgánica de los bancos a las clases medias, para que vivieran envueltos el vestido del emperador y fuera más difícil entrar que salir. Por último, azuzó a los mayores imponiendo normativas que impidieran el acceso a una pensión digna de aquellos-as que llevaban toda una vida trabajando. Además los partidos conservadores impusieron recortes en educación y sanidad para que el verbo vivir fuera sustituido con rapidez por el de sobrevivir. El sistema había impuesto así el control social sobre el progreso con la esperanza de que el miedo hiciera el resto.

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Mayo 06 2018

No hay tregua.

Haizea dator ifarraldetik, hego berotik ekaitza,

Ez da nabari lanbro artean zuhaitz hautsien amaitza.

Eguneroko lagunak ditut beldurra eta zalantza

Ardo txar honek eragiten dit noraezeko balantzea”

Xabier Lete

Pasando días enteros entre textos sobre el fin de la lucha armada, a veces se puede tener la sensación de que antes incluso de que se produjera, la mayoría tenía ya el guion escrito. Esto puede ir ligado a la previsibilidad de los hechos, pero no oculta sin embargo una cierta lejanía con respecto a los tiempos en los que los hechos relevantes en política ayudaban a los virajes inesperados y contagiaban de ilusión a las personas. Parece ser, que ante los cambios, la respuesta de los agentes políticos actuales es la misma de siempre: no hay tregua.

Euskadi ta Askatasuna se ha disuelto tras casi 60 años. Para poder caminar hacia delante hay que echar la vista atrás. Cada época es un mundo y un contexto y no se debe analizar con óptica de 2017 lo ocurrido en 1958. Fundado por miembros expulsados de EGI (juventudes del PNV), su origen asambleario y reivindicativo del aspecto cultural vasco (idioma, escultura, vinculaciones con la iglesia, medio rural y montaña, deportes autóctonos…), tuvo, visto sin rencor político, una plasmación extraordinaria en adelante a la hora de definir “lo vasco” y marcar distancias con otros modelos. De esos tiempos nos ha quedado el lenguaje militar a la hora de referirnos al conflicto vasco, la óptica (actualmente deslegitimada) de la mitificación del guerrillero y el intenso trabajo de reivindicar la memoria histórica y la lucha anti franquista como nexos de unión entre diferentes.

Sin embargo la historia de ETA está unida a su interpretación en clave política de las coyunturas sociales de cada momento. Maximalista en sus objetivos, en algunos análisis teóricos supo plasmar algunas preocupaciones de la sociedad vasca con desigual acogida por las formas empleadas (por ejemplo, dos elementos fundamentales aquí fueron la lucha anti nuclear y la controversia relativa la heroína en los años 80). Sin embargo, su auto definición como agente político fue a la postre su mayor error y lo que le privó, con el tiempo, del apoyo de esa parte de la sociedad vasca que entendía la lucha armada como justificable en el postfranquismo y principios de la era democrática. ETA sufre diversos vaivenes ideológicos en función de los distintos fracasos que se dan durante las distintas treguas y estos le llevan a cambiar la estrategia social en cada momento, lo cual fue poco a poco alejándole, sin ser consciente, de su propia auto definición.

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Marzo 16 2018

Supremacía cultural (II), políticas de expulsión social. Cuando el diferente es parte de la cortina de humo

La supremacía cultura, no puede imponer sin antes ejecutar determinadas políticas de odio y persecución al diferente, al que no representa al prototipo socialmente establecido. Los objetivos con los que nace el nuevo movimiento centralizador estatal, lo hacen mirando hacia un yo confuso, una personalidad de leyenda. Sin embargo, en cuanto a sus políticas externas, las que están enfocadas hacia las personas, ante estos-as lo hace con rotundidad y sin disimulo. Para ello, generan una rumorología ligada a estereotipos culturales excluyentes o mejor dicho, que se utilizan para excluir. Bajo esta premisa, nacen las tres políticas principales de la supremacía cultural. El ciclo es simple: selección de enemigos sobre los que depositar frustraciones personales, falta de libertad para evitar el colapso del sistema ante las protestas, exclusión y afianzamiento de la pobreza.

Odio al inmigrante. El enemigo que vino del sur.

El primer enemigo de la supremacía cultural es la admisión de la existencia de más de una cultura. Para evitar esto, se dotan de la necesidad de encontrar enemigos comunes, fácilmente identificables y que no susciten simpatías. Bajo estos tres puntos, la historia nos demuestra como la extrema derecha y sus medios, en situación siempre de crisis estructurales, enarbolan el factor supremacista racial. A veces de una manera abierta, en otras de una forma en cubierta. En todos los casos la inmigración es el blanco habitual por su sencillez (falta de arraigo, mala situación socio económica, precariedad laboral máxima…) y sobre todo porque puede ser un blanco fácil para las capas autóctonos menos formadas.

Pero el racismo no es un mal actual, sino un mal endémico e histórico de la sociedad, basta con plantearse cuál es el desarrollo vital que han tenido los gitanos como pueblo en la historia de Euskal Herria[1]. Todo se disfraza después con leyes que “protegen” los derechos de la “mayoría” pero que son en realidad políticas de control de flujo de inmigrantes.[2]

Miedo a la libertad de expresión. Frenar la lucha.

Pero las clases medias suelen establecer vínculos de relación con grupos de inmigrantes que realizan trabajos que estás consideran fuera de sus competencias. Asistencia domiciliaria, limpieza, minerías, agricultura…. Campos poblados de inmigrantes, dirigidos en general por familias de clases medias o altas. Para situar fuera del estereotipo supremacista a este tipo de personas, se alienta el choque contra un nuevo enemigo: los anti sistema. Música, anarquía, bellas artes, deportes, poesía…siempre han estado en el objetivo de algunos medios y de aquellos que pretenden controlar la libertad de expresión.

Para ello, generan normativas fundamentas en el miedo, en esa infinita posibilidad de acabar con la tranquilidad del ciudadano de a pie. Y después de ese pavor absurdo, llegan los cambios legales y las leyes y acciones contra la libertad de expresión. En el estado el ejemplo más conocido ha sido la ley mordaza[3] y las últimas sentencias contra músicos-as. Junto a ellos se instruye a las fuerzas de represión para actuar en ámbitos donde el único peligro son ellos mismos.

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Febrero 22 2018

Supremacía cultural del reino de España, el futuro inmediato que nos viene (I)

En los últimos días hemos vivido nuevas fases expansivas en torno a la supremacía cultural del reino de España en torno a tres elementos teóricamente culturales, el himno, la bandera y el idioma. En este ciclo expansivo de la supremacía cultural española, podemos incluir también las continuas alusiones a las necesarias políticas de freno a la inmigración, del control de las ayudas sociales y las habituales arengas en torno a los llamados privilegios vasco navarros. Cabe ante esta situación (nada nueva por otra parte), detenerse y analizar con tranquilidad el ciclo de supremacía cultural política al que nos quiere arrastrar el aparato conservador del estado y sus portavoces mediáticos.

En la dialéctica que se establece entre lo común y lo político, la duda es quién fue ante sí el huevo o la gallina. Suponemos que lo cultural es el germen de lo político y la base sobre la que se articulan las relaciones de poder y de construcción del imaginario colectivo. Por extensión, las instituciones deberían ser la consecuencia derivada de este imaginario colectivo, trenzado durante siglos por una diversidad infinitesimal fundamentada en las personas y su contexto social. Sin embargo, la realidad comunicativa y la evolución democrática del voto nos indica justo lo contrario: es el contexto el que está definiendo en los últimos tiempos la relación de las personas con respecto a las instituciones y la interpretación que de su labor realizan éstas.

Así pues, surgen derivadas de un contexto político convulso, determinadas opciones que impulsadas por discursos grande elocuentes (como el de Felipe VI en torno a Catalunya), tratan de establecer una relación de superioridad moral y ética en torno a un sentimiento y unos elementos culturales, sorprendentemente (en teoría), postergados por aquellos que provenientes de la periferia española, pretenden humillar y menos preciar los valores de todos-as, los valores comunes, los valores españoles.

El problema surge cuando se intenta por la puerta de atrás hacer ver que estos valores comunes son muestra de generosidad y consenso y no, como verdaderamente son, representaciones claras de una ilusión borbónica nacida en la ilustración en torno a la supremacía cultural del reino español. Decía Mario Onaindia[1], que “el padre de John Hume le dijo una vez, las banderas no se comen” a la vez que decía que “el marco del abandono de la violencia en Irlanda está ligado a la existencia misma de la Unión Europea donde todos sus ciudadanos tendrían dos nacionalidades, la europea y la del estado en origen”. Es decir, si bien según Mario, ex militante de ETA, EE y PSOE, existen valores comunes que engloban a todos y pueden llevar a decisiones históricas, la dicotomía está ligada indisolublemente a una relación bilateral entre el marco histórico y el nuevo imaginario institucional.

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