Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Archivo de la categoria 'internacionalismo'

Julio 12 2018

Casarse en Alghero

En Europa, las personas que se identifican con posturas federalistas, dentro de sus propios estados de referencia, indican que construir una comunidad política definida como nación puede ser diferente de trabajar en post de una nación cultural. Ninguna de estas personas niega que la lengua sea un elemento vertebrador fundamental desde la perspectiva de la nación cultural. Sin embargo, ¿existe uniformidad en la aplicación política de los derechos lingüísticos recogidos en la carta europea de las lenguas? Todas las personas interesadas en este tema sabemos que no, pero lo importante, no es si quiera el análisis jurídico existente, sino la intencionalidad política que hay detrás de algunas actitudes y discursos.

Alghero es una localidad de Cerdeña donde el catalán es lengua hablada desde que en 1354 Pedro III de Aragón repobló la localidad con habitantes del Penedes y Tarragona tras expulsar a los genoveses. Coloquialmente se le conocía como la Barceloneta, por ser el catalán lengua oficial hasta 1713 donde los Borbones concedieron la isla al reino de Saboya a cambio de que se retiraran del conflicto sucesorio. Actualmente el 50% de la ciudad conoce el idioma y el 33% lo habla habitualmente. L´Alger (en Catalán) vive una época de reverdecimiento cultural del catalán donde artistas como Claudia Carbuzza están gravando discos en este idioma a través de políticas de recuperación del alguerés (así se conoce allí al dialecto del catalán allí hablado). A pesar de esto, el algares pertenece solamente a las generaciones más avanzadas en edad y si bien existe simpatía, el Sardo y especialmente el italiano le están ganando la partida al alguerés puesto que su enseñanza allí es voluntaria.

Según el tribunal constitucional español (1986), “una lengua es oficial independientemente de su realidad y peso como fenómeno social, cuando es reconocida por los poderes públicos como medio habitual de comunicación entre ellos y en su relación con los sujetos privados”. Es decir, donde existen dos lenguas la oficialidad y el reconocimiento de ambas es forzosa (en teoría). Eso no es óbice para que la política lingüística pueda orientarse hacia el principio de personalidad o se aplique una fundamentada en la territorialidad de los derechos lingüísticos. La primera garantiza al individuo el pleno ejercicio de todos sus derechos pero de manera individual, mientras que la segunda limita el uso a ciertos territorios o comarcas donde esta se habla.

En el estado español se pretende que en los territorios monolingües (castellanoparlantes) rija el principio de territorialidad, mientras que en territorios bilingües lo haga el de personalidad. De esta manera indirecta, se limita el desarrollo del Euskera, el catalán y el Gallego a todo el territorio español e incluso se limite su uso en zonas donde siendo culturalmente originario ya no se habla (por ejemplo la Rivera en Nafarroa). El Catalán se desarrolla con normalidad en aquellos territorios donde es oficial (Illes Balears, País Valençia y Catalunya) y sufre en el alto Aragón, Catalunya Nord y L´algher. El Euskera se desarrolla en la CAV y Nafarroa norte y centro y sufre en Iparralde y la Ribera. El Gallego se desarrolla con normalidad en su comunidad y sufre en Asturias y León. Y así podríamos seguir con otros idiomas de la unión como el Bable, el Frisio…

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Mayo 28 2018

No somos nada

En los últimos tiempos hemos vivido intensos debates en torno al uso intencionado o no de los juramentos y la palabra. El duelo PNV- resto del mundo en torno a la aprobación del presupuesto del estado en pleno 155, topa con una situación del estado sumamente regresiva en torno a los derechos fundamentales que rigen cualquier orden constitucional, especialmente aquellos que tienen que ver con las libertades como lo hemos visto recientemente en el caso de Catalunya en general o de Evaristo en particular.

Un oxímoron dice Wikipedia (fuente de sabiduría popular inducida) que es una “Figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto”. Cuando Jose Antonio Aguirre jura representar en Gernika en el año 1936 fielmente su cargo ante los representantes del pueblo parece toda una contradicción. Lo hace ante idiosincrasias políticas tan opuestas, que pareciera bastante complicado que pudiera cumplir su palabra. Además, no se quedó ahí, sino que lo hizo en pie, en tierra vasca y humilde ante Dios. Es verdad, que estando en inferioridad de condiciones en una contienda civil se puede llegar a comprender. Dios y Patria son dos conceptos que habitan en pueblos distintos, pero que tenían un denominador común entre ambos en aquellos tiempos: la guerra.

Estos principios desde aquel juramento, ya parecían destinados a poner sobre la superficie conceptos divinos y lejanos en vez de concretar a que pensaba destinar tanta humildad. Largas décadas después, con la aprobación del presupuesto estatal, hemos entendido que la humildad divina (otro oxímoron de traca), tenía más que ver con rendir cuentas entre el cielo y la tierra sin pasar por lo que quedaba y queda en el medio, las personas.

Sin duda, algunos dirían, hoy en día, que ha sido la correa de transmisión imprescindible de las necesidades de la gente la aprobación de este presupuesto. Sin embargo, otros pensarían que vuelve la providencia a guiar nuestros destinos. Y algunos simplemente contarían que la humildad se la comió el párroco, el roble o quizás los mismos que montaban las guerras en el 36 y ahora. En cualquier caso, todos-as coinciden, en que en la actualidad ya no existen líneas rojas para los políticos pues los criterios son maleables, coyunturales y sobre todo divinos para los poderes facticos actuales.

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Mayo 21 2018

Filias y Fobias de Pinky y Cerebro en el momento actual


Una buena capa todo lo tapa

Refrán español

La izquierda, histórico o nueva, juega la partida acomplejada ante una derecha española lanzada que explota las contradicciones que emanan del sistema actual. Ante este escenario el desgaste en votos viene provocado por debates superficiales donde la imagen choca contra los verdaderos objetivos de la transparencia o la participación, el control democrático y el reparto de la riqueza a través de la racionalización de la distribución de la propiedad.

En los últimos años a los rojos les ha acostado asumir que tras la caída del muro de Berlín la única alternativa al sistema capitalista es la regeneración democrática del sistema y la reforma radical del capitalismo. En aquellos países donde se ha asumido con naturalidad esto, se ha generado un nuevo espacio ideológico donde el juego de las mayorías no genera miedos y si grandes esperanzas de cambio. Principalmente esto se ha desarrollado en latinoamerica y en los últimos tiempos en Portugal.

Ante este renacimiento cultural de la izquierda, en Europa, la derecha ha recuperado la política del miedo (terrorismo, valores patrióticos exacerbados, ruptura con la libertad de expresión, vuelta al extremismo religioso) para hacer frente a lo que ella considera su única prioridad: el control del sistema para no ver mermadas sus fuentes de ingresos infinitas.

Para ello, el club de BilderBerg, trató de condicionar la capacidad de salto entre clases de las personas que pertenecían a los estratos bajos y medios. Puso en marcha un sistema de crédito fácil y a la vez, dificultó el acceso y la salida del sistema hacia el bienestar global. Por un lado, limitó la capacidad de los jóvenes a acceder a un empleo digno, logrando que cualquier estado a futuro sea mejor que el inicial. Además proporcionó la dependencia orgánica de los bancos a las clases medias, para que vivieran envueltos el vestido del emperador y fuera más difícil entrar que salir. Por último, azuzó a los mayores imponiendo normativas que impidieran el acceso a una pensión digna de aquellos-as que llevaban toda una vida trabajando. Además los partidos conservadores impusieron recortes en educación y sanidad para que el verbo vivir fuera sustituido con rapidez por el de sobrevivir. El sistema había impuesto así el control social sobre el progreso con la esperanza de que el miedo hiciera el resto.

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Mayo 06 2018

No hay tregua.

Haizea dator ifarraldetik, hego berotik ekaitza,

Ez da nabari lanbro artean zuhaitz hautsien amaitza.

Eguneroko lagunak ditut beldurra eta zalantza

Ardo txar honek eragiten dit noraezeko balantzea”

Xabier Lete

Pasando días enteros entre textos sobre el fin de la lucha armada, a veces se puede tener la sensación de que antes incluso de que se produjera, la mayoría tenía ya el guion escrito. Esto puede ir ligado a la previsibilidad de los hechos, pero no oculta sin embargo una cierta lejanía con respecto a los tiempos en los que los hechos relevantes en política ayudaban a los virajes inesperados y contagiaban de ilusión a las personas. Parece ser, que ante los cambios, la respuesta de los agentes políticos actuales es la misma de siempre: no hay tregua.

Euskadi ta Askatasuna se ha disuelto tras casi 60 años. Para poder caminar hacia delante hay que echar la vista atrás. Cada época es un mundo y un contexto y no se debe analizar con óptica de 2017 lo ocurrido en 1958. Fundado por miembros expulsados de EGI (juventudes del PNV), su origen asambleario y reivindicativo del aspecto cultural vasco (idioma, escultura, vinculaciones con la iglesia, medio rural y montaña, deportes autóctonos…), tuvo, visto sin rencor político, una plasmación extraordinaria en adelante a la hora de definir “lo vasco” y marcar distancias con otros modelos. De esos tiempos nos ha quedado el lenguaje militar a la hora de referirnos al conflicto vasco, la óptica (actualmente deslegitimada) de la mitificación del guerrillero y el intenso trabajo de reivindicar la memoria histórica y la lucha anti franquista como nexos de unión entre diferentes.

Sin embargo la historia de ETA está unida a su interpretación en clave política de las coyunturas sociales de cada momento. Maximalista en sus objetivos, en algunos análisis teóricos supo plasmar algunas preocupaciones de la sociedad vasca con desigual acogida por las formas empleadas (por ejemplo, dos elementos fundamentales aquí fueron la lucha anti nuclear y la controversia relativa la heroína en los años 80). Sin embargo, su auto definición como agente político fue a la postre su mayor error y lo que le privó, con el tiempo, del apoyo de esa parte de la sociedad vasca que entendía la lucha armada como justificable en el postfranquismo y principios de la era democrática. ETA sufre diversos vaivenes ideológicos en función de los distintos fracasos que se dan durante las distintas treguas y estos le llevan a cambiar la estrategia social en cada momento, lo cual fue poco a poco alejándole, sin ser consciente, de su propia auto definición.

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Marzo 16 2018

Supremacía cultural (II), políticas de expulsión social. Cuando el diferente es parte de la cortina de humo

La supremacía cultura, no puede imponer sin antes ejecutar determinadas políticas de odio y persecución al diferente, al que no representa al prototipo socialmente establecido. Los objetivos con los que nace el nuevo movimiento centralizador estatal, lo hacen mirando hacia un yo confuso, una personalidad de leyenda. Sin embargo, en cuanto a sus políticas externas, las que están enfocadas hacia las personas, ante estos-as lo hace con rotundidad y sin disimulo. Para ello, generan una rumorología ligada a estereotipos culturales excluyentes o mejor dicho, que se utilizan para excluir. Bajo esta premisa, nacen las tres políticas principales de la supremacía cultural. El ciclo es simple: selección de enemigos sobre los que depositar frustraciones personales, falta de libertad para evitar el colapso del sistema ante las protestas, exclusión y afianzamiento de la pobreza.

Odio al inmigrante. El enemigo que vino del sur.

El primer enemigo de la supremacía cultural es la admisión de la existencia de más de una cultura. Para evitar esto, se dotan de la necesidad de encontrar enemigos comunes, fácilmente identificables y que no susciten simpatías. Bajo estos tres puntos, la historia nos demuestra como la extrema derecha y sus medios, en situación siempre de crisis estructurales, enarbolan el factor supremacista racial. A veces de una manera abierta, en otras de una forma en cubierta. En todos los casos la inmigración es el blanco habitual por su sencillez (falta de arraigo, mala situación socio económica, precariedad laboral máxima…) y sobre todo porque puede ser un blanco fácil para las capas autóctonos menos formadas.

Pero el racismo no es un mal actual, sino un mal endémico e histórico de la sociedad, basta con plantearse cuál es el desarrollo vital que han tenido los gitanos como pueblo en la historia de Euskal Herria[1]. Todo se disfraza después con leyes que “protegen” los derechos de la “mayoría” pero que son en realidad políticas de control de flujo de inmigrantes.[2]

Miedo a la libertad de expresión. Frenar la lucha.

Pero las clases medias suelen establecer vínculos de relación con grupos de inmigrantes que realizan trabajos que estás consideran fuera de sus competencias. Asistencia domiciliaria, limpieza, minerías, agricultura…. Campos poblados de inmigrantes, dirigidos en general por familias de clases medias o altas. Para situar fuera del estereotipo supremacista a este tipo de personas, se alienta el choque contra un nuevo enemigo: los anti sistema. Música, anarquía, bellas artes, deportes, poesía…siempre han estado en el objetivo de algunos medios y de aquellos que pretenden controlar la libertad de expresión.

Para ello, generan normativas fundamentas en el miedo, en esa infinita posibilidad de acabar con la tranquilidad del ciudadano de a pie. Y después de ese pavor absurdo, llegan los cambios legales y las leyes y acciones contra la libertad de expresión. En el estado el ejemplo más conocido ha sido la ley mordaza[3] y las últimas sentencias contra músicos-as. Junto a ellos se instruye a las fuerzas de represión para actuar en ámbitos donde el único peligro son ellos mismos.

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Febrero 22 2018

Supremacía cultural del reino de España, el futuro inmediato que nos viene (I)

En los últimos días hemos vivido nuevas fases expansivas en torno a la supremacía cultural del reino de España en torno a tres elementos teóricamente culturales, el himno, la bandera y el idioma. En este ciclo expansivo de la supremacía cultural española, podemos incluir también las continuas alusiones a las necesarias políticas de freno a la inmigración, del control de las ayudas sociales y las habituales arengas en torno a los llamados privilegios vasco navarros. Cabe ante esta situación (nada nueva por otra parte), detenerse y analizar con tranquilidad el ciclo de supremacía cultural política al que nos quiere arrastrar el aparato conservador del estado y sus portavoces mediáticos.

En la dialéctica que se establece entre lo común y lo político, la duda es quién fue ante sí el huevo o la gallina. Suponemos que lo cultural es el germen de lo político y la base sobre la que se articulan las relaciones de poder y de construcción del imaginario colectivo. Por extensión, las instituciones deberían ser la consecuencia derivada de este imaginario colectivo, trenzado durante siglos por una diversidad infinitesimal fundamentada en las personas y su contexto social. Sin embargo, la realidad comunicativa y la evolución democrática del voto nos indica justo lo contrario: es el contexto el que está definiendo en los últimos tiempos la relación de las personas con respecto a las instituciones y la interpretación que de su labor realizan éstas.

Así pues, surgen derivadas de un contexto político convulso, determinadas opciones que impulsadas por discursos grande elocuentes (como el de Felipe VI en torno a Catalunya), tratan de establecer una relación de superioridad moral y ética en torno a un sentimiento y unos elementos culturales, sorprendentemente (en teoría), postergados por aquellos que provenientes de la periferia española, pretenden humillar y menos preciar los valores de todos-as, los valores comunes, los valores españoles.

El problema surge cuando se intenta por la puerta de atrás hacer ver que estos valores comunes son muestra de generosidad y consenso y no, como verdaderamente son, representaciones claras de una ilusión borbónica nacida en la ilustración en torno a la supremacía cultural del reino español. Decía Mario Onaindia[1], que “el padre de John Hume le dijo una vez, las banderas no se comen” a la vez que decía que “el marco del abandono de la violencia en Irlanda está ligado a la existencia misma de la Unión Europea donde todos sus ciudadanos tendrían dos nacionalidades, la europea y la del estado en origen”. Es decir, si bien según Mario, ex militante de ETA, EE y PSOE, existen valores comunes que engloban a todos y pueden llevar a decisiones históricas, la dicotomía está ligada indisolublemente a una relación bilateral entre el marco histórico y el nuevo imaginario institucional.

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Febrero 07 2018

Una oportunidad para la profundización democrática

Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia” Alfred Emanuel Smith

En las últimas semanas, hemos leído la propuesta de soberanía compartida que EH Bildu ha extendido al PNV y a Podemos para configurar un espacio de arreglo histórico, fundamentado en el respeto a la legalidad y en la bilateralidad. El recorrido que une la historia foral con la actualidad política es sin duda un camino por el cual se puede transitar sin renunciar a la legalidad como vía común de trabajo para todos.

El pase foral o la sobre carta en Nafarroa obligaba a los conquistadores castellanos a adaptar sus decretos a la foralidad existente, permitiéndose mediante dicho pase, la no aplicación de las leyes emanadas de las cortes de Castilla si están eran contrarias a fuero. Establecían pues un principio de bilateralidad sustentado en la lealtad mutua. La pérdida de la capacidad de decir que no a aquellas ordenes que emanasen de Madrid por parte de los territorios forales vascos tras las guerras carlistas, fue de facto, la renuncia a la bilateralidad.

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Diciembre 22 2017

El traje de la emperatriz

Decía el danés Hans Christian Andersen que hace muchos años hubo un emperador que tenía mucho interés en ir bien vestido, en que su imagen externa fuera lo más llamativa y convincente posible. Así sus sastres le convencieron de que eran capaces de fabricar una tela tan suave y delicada que solo las personas con un sentido más agudizado del arte textil iban a ser capaces de verla. El final del cuento todos lo conocemos: el emperador apareció desnudo por las calles y los ciudadanos rieron la estupidez supina de quién pensaba estar vestido por los dioses y sin embargo, solo estaba embriagado de sí mismo, rodeado de falsos envoltorios.

Ayer los catalanes tuvieron que votar forzosamente a las diversas fuerzas políticas que allí tienen representación. Ante unas elecciones en clave de estado, la respuesta de las personas que residen o están censadas allí también lo fue. La lectura catalana en clave de estado nos deja una imagen, ya casi fija, con dos bloque definidos donde el eje izquierda derecha se diluye en aras de impulsar la república o la monarquía, según el color de la camiseta que se utilice.

Pero el análisis de los resultados no puede desligarse de lo vivido en campaña o más aún, de lo vivido desde el uno de octubre hasta nuestros días. Desde el uno de octubre el eje filosófico principal de los discursos ha sido la referencia continua a lo que es verdad y es mentira. Decía Thomas Fuller “la astucia puede tener vestidos, pero a la verdad le gusta ir desnuda”. La campaña mediática brutal en torno a teóricas falsedades del discurso independentista ha resultado baldía. Las frases sobre el “España nos roba”, aquellas ligadas a la “falsa contabilidad nacionalista” a la incapacidad de “Mejora de las pensiones”[1]; todas estas frases trataban de vestir un discurso en torno a la verdad nacional y a la mentira independentista. Todo este sistema de parches estatales ha quedado oculto bajo la visión desnuda de los votantes independentistas.

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Noviembre 27 2017

Oferta en clave de país para no poner el país en oferta

En los últimos días los medios de comunicación se han activado en Euskadi para dar cobertura mediática al acuerdo sobre el concierto y el cupo vasco que han alcanzado PP y PNV. En tiempos en que Catalunya sigue ocupando las grandes portadas del país, parece que los pactos entre diferentes se acercan más a la bilateralidad que a la vía de la desobediencia y que esto, según reputados expertos y tertulianos, es del todo imprescindible para avanzar en la construcción de un estado confederal que acabe con las ansias de independencia de los diversos pueblos que conforman el estado español.

En estas aparece EH Bildu en escena y le tiende la mano al PNV para decirle que no es necesario abrigar al escuálido, famélico y corrupto Partido Popular y que pude incorporarse a una entente más democrática, más cercana a lo nuestro y dejar en el retiro a Borbones y falsos profetas de la españolidad. La oferta es acogida con asombro y desdeño por Andoni Ortuzar, pues en un sobre actuado discurso, muestra su rechazo frontal a la posición de EH Bildu ante el cupo. “No lo vamos a perdonar” dice Ortuzar olvidando que en 2007 el PSOE se abstuvo también. Por los madriles ya se llama a este el “cuponazo” y por los círculos de CONFEBASK el “plan Montoro” para poner contra las cuerdas al president Puigdemont.

Sin embargo el análisis económico financiero que EH Bildu ha hecho de este dista mucho de acercarse a lo que la línea oficial pregona a los cuatro vientos. Por un lado, el marco del Concierto es admitido por la mayoría como una forma de recoger los derechos históricos de los vascos. Este, gracias al pacto UCD y PNV (que luego se trató de trasladar con desigual fortuna por parte de Arzallus a Nafarroa) están recogidos a cal y canto en el sacro santo texto constitucional. Y por otro lado el Cupo, una ley que se aprueba en función del cálculo de lo invertido por el estado en al CAV pero que en realidad, se aprueba en función de la ley de mayorías rigentes en cada momento histórico en la cámara de los “nada comunes” diputados españoles.

Y si todo el mundo dice que Urkullu ha dado un “pelotazo”, ¿Por qué EH Bildu se empeña en decir que no? Retrocedamos un par de filminas y pongámonos en la mesa de las negociaciones que sobre presupuestos han tenido los distintos partidos de la oposición con el PNV. EH Bildu le tiende la mano y le pide que a cambio realice un nuevo pacto fiscal donde el impuesto sobre la riqueza, la progresividad en el IRPF y las ayudas a PYMES y cooperativas sean causa común de las dos formaciones políticas. El pacto parece imposible y el PNV acuerda con el PP una nueva rebaja en el impuesto de sociedades que ya fue en su momento motivo de discrepancia entre EA y el PNV cuando gobernaban juntos en las diputaciones forales. Esto, en palabras del discípulo de Jose Luís Bilbao, incrementará la competitividad en el país igualándola con el resto del estado. ¿Es pues España un país competitivo y modelo a seguir? Esto parece simplemente indiferente ante el cupo y el convenio. Sin embargo es la base sobre la que se fijan los acuerdos entre PNV y PP: impuestos bajos, construcción de infraestructuras compartidas y pacto de no agresión con el tema de Catalunya. De ilusión fiscal también se vive en política.

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Septiembre 26 2017

Los 100.000 hijos de San Luís atraviesan Foronda

Los conocidos como los “100.000 hijos de San Luís” combatieron en 1823 al servicio de Fernando VII y Francia para restaurar el absolutismo y acabar con la disputa por el trono español y a su vez acabar con el liberalismo. Escribía Benito Pérez Galdos en los episodios nacionales “en los pueblos del norte, la intervención vencía sin batallas, ya antes de que se asomara el morríón del primer francés de la vanguardia, la Constitución estaba humillada” Posteriormente a la restauración en el trono de Fernando VII los consagrados hijos, hicieron guardia absolutista en labores policiales hasta el año 1828, hasta que entendieron que la paz estaba asegurada., aunque los problemas de “seguridad”, continuaron presentes durante toda la primera mitad del siglo. ¿Quizás por esto surgió casi entonces la Guardia Civil?

Parece pues que la tendencia hacia el absolutismo, vivía arraigada en el pueblo vasco, que contemplaba con estupor como la llama de las matxinadas, que luchaban sin desmayo contra la perdida de derechos, se iban apagando. Sin embargo en Pamplona y Donostia la resistencia fue notable y propia de un pueblo que reclama para sí el derecho a pertenecer a la corona que le plazca o a ser libre por sí mismo.

Así pues la pasividad y relajación ante la invasión Francesa no fue tal. En cualquier caso lo que narran las novelas es que el paso por Vitoria Gasteiz fue tranquilo. En el fondo, los 100.000 hijos de San Luís lo que trataban es de mediar entre los nobles absolutistas y los liberales burgueses. No buscaban solución democrática, impropia de un ejército digno del rey sol, sino acuerdos nobiliarios escritos en pagares y en transacciones económicas. Los derechos, que para sí reclamaban los liberales, no entendían de pobres, de escuelas o de hospitales, sino de compartir el poder y la riqueza.

Con el tiempo hubo una cuerdo de confraternización y con federalización entre burgueses y nobles de cuna, llegando a olvidarse de sus riñas. Este trato se selló con fuego en los diversos alzamientos, pronunciamientos y guerras que hubo en los siglos posteriores por todo el viejo reino de España y también en lo que se definió como el bipartidismo.

Los 100.000 hijos de San Luís ya no están con nosotros-as, pero las campas de Vitoria por las que pasaron siguen rebosantes de pasividad. La llama encendida del cambio que guía en la actualidad la ciudad de Pamplona o la siempre revoltosa Bella Easo, tan activa ante el derecho a decidir, llevaron también con tranquilidad y orgullo el cambio al ayuntamiento de la capital alavesa, pero dejaron la pasividad y el “despasito” en las campas de Foronda.

Catalunya vive una situación histórica, pero no vive un apoyo institucional vasco que podría ser clave para la internacionalización de su propio conflicto. Siendo claros, la función de mediación decae desde el momento en que se descubre que el objetivo no es otro que constituir dos estados nuevos, el vasco y el catalán, ya que, no hay mediación posible cuando el conflicto no tiene término medio posible.

Así pues los allí presentes y tras escuchar al manda más, quedan convertidos en los nuevos cien mil hijos de San Luis, obviando que la única mediación posible es el reconocimiento de los derechos de las personas y los pueblos, legítimamente establecidos en sus leyes si estas parten de una verdadera voluntad democrática y no de ocultas aspiraciones absolutistas.

La solución catalana pasa por votar todos aquellos modelos de convivencia que se perciban como tales en Catalunya y el que más votos saque será el que legítimamente pase a gobernar a sus ciudadanos. Todo lo demás es será parte de una nueva novela de naturaleza poética y a estas alturas hace falta más prosa y realidad., que sueños y nuevos ejércitos mediadores.

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