Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

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Abril 22 2020

Nabucodonosor II es del Liverpool

A falta de saber si los clubes de las competiciones no profesionales de la RFEF deciden o no generar un modelo de play off express para la conclusión de las mismas o simplemente se asume como definitiva la clasificación actual, seguimos pensando en cómo terminar con el embrollo actual sin pensar en el fondo de la cuestión. Ese modelo basado en el consumo de masas parece que va a pasar por encima durante las dos próximas temporadas y el deporte amateur va a volver a estar lejos de los objetivos a desarrollar. A pesar de los esfuerzos subvencionadores , se sigue sin atacar el fondo del problema. Nabucodonosor II fue un famoso rey de Babilonia conocido por su frenética actividad constructora. Hoy sería sin duda del Liverpool pero la pregunta es …¿Habría abandonado Babilonia?

Esa pretendida uniformidad del club internacionalmente bien situado, el deportista de alto consumo y opulencia pública, además de las selecciones de los estados como modelo de expansión nacionalista centralista, parece que pueden imponer aún más su hegemonía y hacer caso omiso de los problemas de fondo que arrastra esta crisis para el fútbol. Estamos ante un modelo de racionamiento para volver a poner en marcha el mismo sistema, con los mismos agentes y con los mismos problemas de fondo. Actualmente este modelo tiene cinco pilares básicos: excesiva dependencia de los recursos variables, falta de renovación en el entramado federativo, poca apuesta por las modalidades que no generan tantos ingresos televisivos y pensamiento único en cuanto a la representatividad internacional.

Sin embargo, para sostener todo ello se alude a la diversificación como factor de inclusión. Hoy es el Liverpool el favorito, ayer el Barcelona y mañana quién sabe. Nuevos-viejos modelos a nivel de imagen y marketing a raudales como, por ejemplo, las competiciones en los lejanos desiertos del oriente medio, el resurgimiento forzado de clubes con cierto halo de romanticismo (Liverpool, final vasca de la copa, la vuelta a la imagen ye-ye de los futbolistas, fotos del deporte femenino sin que los grandes clubes firmen sus convenios….) y sobre todo, en los últimos tiempos, administrar la frustración del COVID 19 como una forma de hacer casi- casi no transformable el modelo y por extensión el sistema.

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Abril 05 2020

Vade retro deportista

La reciente situación de emergencia sanitaria y estado de alarma que se vive en distintos lugares del mundo, nos ha llevado a obviar algunos debates que en torno al modelo deportivo se están produciendo. Ocultos por la ansiedad que muestran las instituciones en torno a resolver los problemas generados por la crisis en el deporte profesional, se están escapando algunas reflexiones donde se omiten algunos valores fundamentales ligados al deporte: la salud, la participación y el desarrollo de la ética a través del deporte.

Decía Hipócrates que “las enfermedades no nos llegan de la nada. Se desarrollan a partir de pequeños pecados diarios contra la naturaleza. Cuando se hayan acumulado suficientes pecados, las enfermedades aparecerán de repente”. En los últimos tiempos, hemos escuchado distintos rifi rafes entre deportistas e instituciones, bien por cuestiones económicas o bien por declaración de necesidades de entrenamiento a la hora de afrontar competiciones. Todas ellos argumentadas en torno a la necesidad de retornar con público al trabajo y no a puerta cerrada. Todo por el bien común pero con argumentos más cercanos al deporte espectáculo que a la mejora social.

Tras asumir los medios de comunicación las demandas de este tipo, poco después ha comenzado el trabajo en torno a la rehabilitación social de la figura del deportista en función de su participación en el voluntariado. Seguidamente ha comenzado la crítica del público a las instituciones. El olvido de esos “pequeños problemas” que asolan el deporte de élite se ha omitido en el debate. Pecaditos que acumulados hacen muy difícil salir de esta crisis al deporte profesional sin rectificar nada del modelo actual. La televisión por ejemplo se ha cargado el deporte amateur. Los campos y las canchas están vacías mientras todos-as viven de un tercero sin interés real por el deporte más allá de su capacidad para generar ingresos. Así la ética en el deporte oscila a la misma velocidad que la opinión pública: de aquí par allá en función de la caja. Así nos encontramos con clubes donde sus entrenadores de alevines son profesionales o competiciones donde se amplían viajes y territorios en función de los ingresos televisivos. Así, como decía el proverbio, “la avaricia es le vicio de años de decadencia”. Y mientras el deporte de participación a la espera de lo que se decida por interlocutores ajenos al mismo.

El deporte es salud y participación. Deporte para todos, igualdad en el deporte, deporte en diversidad, actividad física en el medio natural, deporte en educación…. sin duda frases ligadas a valores, ética y moral pero también al impulso de las instituciones en este sentido. Por sí mismo el deporte profesional es espectáculo y diversión a raudales. Todo ello con indecentes dosis de billeteras abiertas al viento y a las personas circundantes. Lo demás son interpretaciones políticas y personales de aquellos-as que participan y se miran en el espejo a través de estos deportistas. El deporte profesional o al menos sus gestores, están lejos de pensar como ellos, pero aún así no dejan de mirarse en ese espejo que tanto brilla, que tanto les atrae. Aquel que hace que la admiración crezca y que llena las calles, los campos y las instalaciones deportivas emulando a sus héroes televisivos. Hace poco hemos descubierto que sin estos no hay juego, que sin ellos y ellas el show no puede continuar. Los deportistas decían que sin público no pueden sobrevivir. Mandaron parar. Sin participación no hay devoción, igual que sin espejos en los que mirarse no hay deporte de masas.

Pero además en una crisis de emergencia sanitaria, la salud ha salido a relucir como elemento principal. Consignas diarias para mantener la actividad que antes hacíamos en la calle. Canales de youtube, informativos, grupos de whatsapp… todos los medios son pocos para que no nos abandonemos al sedentarismo y sigamos activos. Ya nadie duda de que el deporte es salud. Igual que la sanidad, el concepto de deporte saldrá moralmente y éticamente fortalecido de esta crisis.

Así pues mientras la sociedad se muestra unánime en torno a que el deporte es ética, participación y salud, el elenco mediático sigue debatiendo en torno a los problemas que genera la suspensión de las competiciones profesionales. Cuando los deportistas dan un paso a l frente apoyando a las personas en su día a día, a los trabajadores de las instituciones o a a determinados valores sociales como la campaña “guk ere bai”, aquí nacen los problemas. Desde determinados lugares se les responde con un “eso ya lo gestionamos nosotros-as”, con un “vade retro satanás”. Cuando la respuesta es arriesgada o polémica se les aparta. También minus valorando su aportación por el hecho de ser personas cuantiosa mente remuneradas.

Así pues a los deportistas de élite se les quiere y se les necesita para la fotografía cuando el interés esta sujeto al normal desarrollo de una competición mercantilizada. Los pecaditos de no llegar a fin de mes el club o fijar todo en función de los méritos deportivos alcanzados no tiene que ver con la gestión de sus directivos o de sus altos empleados sino con los sueldos desmesurados que ganan. La falta de auto crítica en estos círculos brilla por su ausencia. A pesar de esto, estos “altos gestores”, estaban incluso dispuestos a terminar las competiciones en contra de los criterios de los deportistas, no por asegurar la salud del público sino porque lo importante era poder continuar con el modelo de los grandes eventos, las casas de apuestas y las televisiones.

Pues bien, si el deporte aprovecha para reflexionar y reorientarse hacia sus valores originales, podrá darse cuenta que si bien las arcas están llenas, los campos de los barrios y pueblos siguen vacíos. Además hacer deporte en un polideportivo es caro pues se intentó convertir esto en un negocio privado en vez de fomentar su acceso. Por último, la ética dista mucho de estar verdaderamente implementada en los modelos de desarrollo no profesional donde priman las competiciones y las escalas entre ellas antes que la participación o la salud. Es preferible jugar en Gijon que en Tolosa porque vende más, a pesar de que a penas tenga sentido. El modelo ha estallado por una crisis de salud pero hacia tiempo que mostraba síntomas de agotamiento. Toca transformas las leyes, las normas y las propias competiciones para asegurarnos que el monopolio de la razón no vuelva a ser superado por el mercado de la vergüenza. Así pues deportistas, dad un paso al frente y no os dejéis amedrentar por los intereses. Al final del todo, cuando venga una nueva crisis, siempre se acordaran de voostros-as.

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Febrero 28 2020

La liquidez en el fútbol

El fútbol ha cambiado mucho en los últimos años. Volver a atrás en temas como la sentencia Bosman no tiene sentido en un modelo futbolístico que depende en gran medida de regenerar una y otra vez ingresos para poder seguir creciendo y alimentando a los dueños del negocio. Estos últimos, viven parapetados y ocultos tras agencias de colocación que ejercen funciones públicas por delegación. La falta de control de este tejido federativo ha llevado a que antes de rendir cuentas públicamente ante las instituciones se pretenda dar marcha a la rueda electoral para así parapetarse ante los posibles debates que pudieran surgir. ¿Cuáles son estos debates o incoherencias del modelo actual del fútbol? Entre Bauhman, Valdano, Maus y Vicente del Bosque encontraremos un término medio para seguir hablando de realidad y de los dones que nos trae el esférico a diario.

Decía Zygmunt Bauman en lo relativo al amor que “Lo que antes era un proyecto para “toda la vida” hoy se ha convertido en un atributo del momento”. Así expresaba dentro de su obra “el amor liquido” como el presente era voluble y variaba sin apenas adoptar formas estables en el tiempo. Este tipo de análisis se puede transformar sin miedo en el sentimiento que desde el territorio vizcaíno se tiende a tener hacia la federación vasca en los últimos años. Los presidentes a penas duran. Sobre todo cuando osan poner en valor al fútbol vasco como referente y son vilipendiados o trasladados a otras dependencias cuando tratan de impulsar una visión conjunta del mismo. Así las selecciones vascas, las ligas amparadas en el marco vasco de competición y el modelo subvencional sufren una y otra vez las iras del poder territorial. El marco de un deporte, un pueblo y una ordenación se convierte casi al instante en agua de borrajas.

Hace no tanto, el fútbol de las oportunidades prometía más igualdad para modalidades pequeñas, deporte femenino y escolar pero se ha quedado en un modelo donde la testosterona y las agallas se imponen por la vía de los hechos a los debates verdaderos. La reprimenda al control asambleario y su reducción solo es un método para imponer un modelo al fútbol vasco donde este tenga poco o nada que decir. Así las bravuconadas y el carácter solo pueden traer más desigualdad y menos justicia a un modelo anclado en tiempos pretéritos donde se aplasta a los pequeños sin remedio.

El fútbol es un ejemplo nítido de lo que hoy en día es la sociedad de consumo. En ella la cultura y las filosofías de “andar por casa” suenan obsoletas a la par que hermosas en función de quién esté en ese momento en posesión de la makila. Se convierte en producto aquello que se identifica con el éxito y aquí el balón pequeño tiene escaso recorrido por desgracia. Además, si convertimos lugares que son de todos en “la cena de Nochevieja de cada año”, estaremos ante un modelo donde prima el reparto y no existe el control real. Ante esto, ¿tendrán las instituciones públicas que revelarse y reivindicar igualdad y transparencia? El miedo es un factor determinante a la hora de taparse los ojos ante la implementación de este tipo de modelos. Eso sí, no podemos olvidar que hoy uno tiene la makila y el control y otro mañana se hace con ella y sigue en el mismo lugar sentado con las mismas capacidades. Apostar a corto plazo puede salir caro a medio y largo plazo.

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Noviembre 18 2019

La rotonda vasca

La rotonda vasca (I)

En los últimos días se ha acentuado la división entre las distintas facciones de la política vasca en torno al análisis de los resultados de las últimas elecciones al congreso y al senado español. Aquellos que no se dan por satisfechos con lo obtenido, han recuperado un tono bronco. Además las pequeñas minorías en las diversas coaliciones, se revelan ante su falta de visualización o ante axiomas políticos que defendían y que se han visto ocultos tras el debate público en torno al resurgimiento en el estado de la extrema derecha. Cada cierto tiempo, la población vasca parece que observa gentilmente como algunos debates se reproducen una y otra vez. La pregunta ante esto está clara: ¿Será alguien capaz de salirse de la rotonda vasca?

En el año en el que nos movemos, los debates en torno a la capacidad que tiene lo local de sobresalir en un mundo global se reproducen constantemente. Suelen ser uno de los argumentos favoritos de aquellos que defienden a través del “postureo” un mundo global con identidades flexibles y cambiantes. No parece muy sensato pensar que lo global y lo local no pueden convivir. Sobre todo si atendemos una máxima de los físicos sobre la energía que dice que esta “ni se crea ni se destruye, se transforma”. Con la identidad parece que ocurre lo mismo. Claro que no es lo mismo pertenecer a un ámbito de minoritario, es decir, de resistencia que ser el patriarca que tiene la última palabra en cada conflicto.

En cualquier caso, la fuerza de esa lucha local tiene en los últimos años algunos matices no muy bien asumidos en el discurso político. Pondré algunos ejemplos para que se me entienda mejor. En las elecciones más recientes, el voto en función de la renta y del lugar donde los independentistas han sido mayoría en el estado determina que, por ejemplo aquí en la CAV, el votante abertzale medio (o al menos donde son mayoría), pertenece a los deciles de renta medios y medios altos. El voto más humilde se dispersa más entre opciones de izquierda más estatalistas. Así pues, la renta marca que una posición económica holgada hace más sencilla la militancia en base a la cuestión nacional y que por lo tanto, cuando la coyuntura aprieta, las soluciones demandadas están más ligadas a cuestiones de reclamo inmediato o subsistencia entre los más vulnerables.

Con todo ello, podemos concluir que la derecha, sea vasca o española, vive cómoda en situaciones de crisis pues sus votantes son tan fieles que apenas varían sus resultados. Da igual que llegue la crisis o simplemente la coyuntura económica cambie. Así la izquierda se vuelca en crecer por el otro costado y demanda constantemente políticas de redistribución de la riqueza para tratar de recuperar votantes de esas capas sociales (RGI, SMI….). Por ello, aquellas cuestiones que nos diferencian como sociedad de otras, cuestiones más generales que tienen un sector público potente y que afectan más a las clases medias, son delegadas en manos de los sindicatos. Así las cuestiones identitarias quedan aparcadas para situaciones más favorables en lo coyuntural una y otra vez. Quizás por no disponer de fuerza suficiente para incidir ni en las prioridades de subsistencia ni en aquellas que afectan más a un determinado tipo de votante de mayor renta. Parece que hay quién aprovecha las coyunturas presupuestarias para negociar para los votantes de otros olvidándose de los suyos propios. Por encima del verde se impone el rojo, el morado y cualquier otro color que no evoque o lleve al choque de trenes con nuestras propias contradicciones individuales.

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Octubre 08 2019

El deporte como filosofía ante la internalización del negocio

El deporte necesita, entre sus modalidades federadas para su supervivencia y expansión, de referentes entre la población practicante o simplemente entre los y las espectadores. No hay modalidad de éxito y de fama que se precie que no tenga un mínimo de canales de televisión detrás y un número de exitosos deportistas al frente.

Esto arrastra de por sí a políticos, periodistas y gente de mal vivir. Todo el mundo quiere una foto o un evento al lado de alguien que a los ojos de la gente este identificado con una serie de valores. Éxito, seriedad, caballerosidad, superación, trabajo en equipo…muchos de los valores de la filosofía de vida moderna coexisten alrededor del deporte.

En los últimos días nos han comunicado desde el Gobierno Vasco y Elkargo de la intención de dos de las tres principales autoridades de Euskal Herria de querer traer la salida del Tour de Francia y de querer contar con alguna etapa más en nuestro territorio. Así el ciclismo se convierte de nuevo en esperanza tras algunos años de frustración. Aún así, no puedo evitar hacerme la pregunta, ¿es este intento un nuevo caso de internalización del negocio o de recuperar nuestra filosofía deportiva de pueblo?

El coste de traer el Tour oscila según el medio entre los 650.000€ y los dos o tres millones en función de diversas variables. En su momento, cuando el equipo ciclista Euskaltel Euskadi estaba en la élite y acumulaba éxitos, la marea naranja invadía literalmente las faldas de los Pirineos. Con el cambio de gobierno y la llegada del PSE a la dirección de deportes, el Euskaltel cambió de filosofía. Así un equipo que representaba a una tierra se convirtió en uno más y despareció. Surgieron después algunos intentos de recuperar ese espacio como lo ha sido el recientemente desparecido Euskadi Murias. Este equipo nos trajo algunos triunfos como el de Oskar Rodriguez pero no logró alcanzar las cotas que vinieron de la mano del Euskaltel Euskadi. Finalmente, vuelve a ser la Fundación ciclista Euskadi quién se pone al mando del proyecto y tratará desde la segunda división de llegar a tiempo para la posible llegada del Tour.

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Noviembre 05 2018

El legado de Josu Urrutia


El Athletic siempre ha tenido una disputa entre el modelo latinoamericano de fútbol y el inglés. Cuando Panizo jugaba en el Athletic y era criticado llegó Estudiantes de la Plata a San Mamés y tras verles jugar, el público concluyó que todos juagaban como Panizo. Cuando Javier Clemente trajo para San Mamés el más puro estilo de los reds, el personal volvió a creer que el alirón inglés traería la gloria eterna a nuestra vitrinas.

Esta misma lucha entre los románticos y lo práctico se aplicaba en las últimas décadas hasta la llegada de Josu Urrutia a la presidencia del Athletic donde la confirmación de la filosofía y la buena gestión se han combinado en distintos ámbitos con cierto regocijo y unidad colectiva. Josu Urrutia es célebre por decir que quizás él le tendría que hacer un homenaje al Athletic y no al revés. Detrás de esto no hay falsa humildad, ni ganas de borrarse ante decisiones incómodas, sino una realidad en torno a una interpretación muy concreta de nuestra exclusiva filosofía.

Decía Jose Luis Borges que habría que inventar un juego en el que nadie ganara. El Athletic Club necesita en ocasiones de esta filosofía. Especialmente cuando las generaciones por edad o por calidad se resienten y comienza la llamarada mediática en torno al clásico “todo está mal y toca cambiar”. Decía también otro genio del balón, D. Alfredo Di Stéfano que “ningún jugador es tan bueno como todos juntos”. Eso es exactamente lo que le ocurre al Athletic que necesita de unidad deportiva, institucional y social para poder competir en el mercantilista mundo del fútbol moderno.

Efectivamente el Athletic en los últimos años ha estado cercano a la unidad interna. Si las cosas no han ido ni mejor ni peros, sin dejar de poner en valor la excelente trayectoria deportiva de estos años, ha sido porque en cada área ha estado llevada por aquellos que conocen y porque aquellos-as que sienten el club como una extensión de su propio ser. Bielsa decía que “el fútbol se hace menos dramático cuando lo ejecutan los que saben”. De loco no tenía un pelo cuando hablaba en estos términos y es estrictamente lo que necesita nuestro club. Huir de la excentricidad para poder dar calma y reposo a una filosofía única.

Así pues el espíritu del gentleman inglés debe combinarse con el trabajo del tiqui taca de los que saben para mantener la paz social, tan necesaria como imprescindible para poder competir. No restemos valor a lo realizado pues puede que sin darnos cuenta entremos en una espiral nerviosa que nos condene a todos a perder la calma y a olvidarnos de lo bueno aportado hasta ahora. Reflexionemos y sigamos combinando el sosiego con el ardor pero sin olvidar que el fuego es mal consejero para un club que vive más cómodo como lo ha hecho estos últimos años.

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Mayo 22 2018

Windsord vs Borbon, “mundua ez da inoiz nahikoa”

Futboleko azken errege kopako finaletan, partiduaren hasieran palkoari txistu egin zioten zaleek. Oihartzun handiko ikuskizunetan ikusita, akaso arazoa ez da izan politikari buruzkoa, baizik eta futbolaren antolakuntzari buruzkoa. Gainera, monarkiaren papera aztertzek dago goi mailako kirol arloan, Errugbiko azken finalaren isiltasuna ikusita.

Bi mila eta bederatzian, Athleticek jokatu zuen Valentzian, Errege kopa finalean txistu egiteko “kultura” jaio zen. Finala, Bartzelonan eta Athleticen artean jokatu zuten eta erregearen papera zalantzan jarri zuten zaleek txistu egin ziotelako. Katalunian, errepublikaren aldeko mugimendua sendo zebilen eta Euskal Herritik bekaizkeriaz begiratu zion Kataluniari. Aldi berean, Borbonen papera bitartekotzaren alde ez zenez izan, publikoak bere haserrea adierazi zuen.

Hala eta guztiz ere, politikak ez zuen eduki Valentzian ekitaldiko paperik garrantzitsuena. Gainera, futbol merkatuak, oro har, erlazio zuzena dauka politikariekin. Baita enpresa eraikitzaileek ere lotura nabarmena daukate futbolarekin. Horregatik, askotan, palkoan egiten dituzten negozioek garrantzi itzela dauzkate. Goi-mailako kirol guztien gertatzen den bezala, sistema kapitalistan sartuta baikaude.

Haatik, Errugbiak eta Futbolak jatorri berdina daukaten arren, zatiketa originalak ekarri zion kudeaketari ikuspuntu ezberdinak eta estatu barik dauden herri asko parte hartu dezakete. Futbolean, ordea, erabat zehatuta dago oztopo handiak sartuta daudelako ofizialtasunaren aldeko ibilbidean.

Horregatik, kudeatzeko kultura ezberdina delako, erregearen eta erreginaren papera guztiz diferentea izaten da. Futbolean, ikuskizunak parafernalia guztia indarrean jartzeko eta erregearen papera aldarrikatzeko baliatzen dituzte. Horretarako erabiltzen dute eserkia. Anglosaxoi munduan, aldiz, erreginaren paperak ez dauka hainbesteko garrantzirik. Gainera, Europan zehar monarkiaren edo estatuburuaren papera bigarren klasekoa izaten da. Esate baterako, estatu espainola da estatu bakarra non futboleko kopa “Erregeko kopa” deitzen den. Francoren garaia nork deitzen zuen “Caudilloren kopa”?

Horregatik diot, beharrezkoa dela kudeaketaren eremua aldatzea. Benetan izugarrizko garrantzia edukiko luke kopa hori laika eta errepublikena bihurtu eta ez kritikatzea publikori hainbeste indarrarekin. Hori dela eta, kirola merkatu pribatu bihurtu egin da eta estatuaren boterearen ordezkariak bigarren planoan egon litezke betirako kirolari mina egin ez dakion.

Gainera, iritzi guztiek eduki behar dute bere lekuan gizartean, bereziki esparru publikoan eta kasu honetan, kirol ikuskizunetan, adierazpen-askatasuna sakratua aldeko aldarrikapenak bere lekua eduki behar du kirol arloan. Hobe izango litzateke Windsord senidearen paperari buruz pentsatzea txistuen mina kritikatzea baino. Baina horrekin amaituko luke Windsorden eta Borbonen papera? Ez dut uste, mundua ez delako nahikoa haientzat. Esate baterako, Windsord etxe beti dago sartuta Kriket partiduetan. Izan ere, akaso aldarri dezakegu kirol arlotik at egon behar direla politikariak. Aldi berean, Euskal Errepublikan ez genuke edukiko zalantza hori. “mmmm….” Gehiago ez dut pentsatu behar.

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Abril 12 2018

El Athletic, motor social, deseo de muchos otros

“Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande”.-Roger Milla.

El Athletic es un club único por su filosofía que, como decía Napoleón Bonaparte en alusión al liderazgo (“un líder es un repartidor de esperanza”), es una institución que lidera la reivindicación de lo diferente, ante el imperio y la monotonía cultural que acompaña al sistema económico actual. Los-as jugadores-as de fútbol formados-as o nacidos-as en las siete provincias vascas, tienen un lugar especial al que llegar para poder ser parte de una delegación cultural sin parangón.

Gracias a su política deportiva, un país pequeño, lleno de embajadores en lo deportivo, tiene la posibilidad de dar a conocer nuestro idioma, nuestra tierra y nuestra particular idiosincrasia por los cinco continentes a través del deporte más poderoso del mundo. Para poner el foco en esta dirección, lo importante, sin duda, es alcanzar un consenso social y una capacidad de unión que supere las habituales divisiones. Un club que se oponga sin miedo, desde la particularidad, al sistema económico y cultural que impera en el fútbol. Decía un poeta estadounidense, que en este mundo se puede ser martillo o yunque, el Athletic pudiera parecer que eligió ser lo segundo, pero cuando esta unido, sin duda se convierte en un depredador de conciencias que pone en valor la cantera como sistema y la cultura como prioridad.

Siendo el Athletic, el motor de un pueblo, no siempre ha podido todo el mundo ser parte de la dirección. Fue Beti Duñabeitia (1977-1982) quién, en esos años en los que alcanzar el sistema representativo parecía el fin y no el medio, quién impulsó la participación social a través de la filosofía “un voto, un socio”. Es a partir de ese momento cuando el Athletic, siendo un club privado, se abre a la sociedad y le pide que participe activamente en su dirección. Sin duda, un paso fundamental para el impulso del club a nivel social y para el desarrollo del modelo que actualmente conocemos.

Esto llevó a que Pedro Aurtenetxe alcanzara desde su junta directiva la presidencia en el siguiente periodo tras su paso previo como directivo. Su época, si bien fue dorado en cuanto títulos deportivos, destacó sobre todo por la modernización del club (creación de la figura del jefe de prensa, acceso de la mujer al palco de San Mames, profesionalización de la plantilla, llegada de medios técnicos en el ámbito de la fisioterapia y la preparación física, modernización de las instalaciones de San Mames…). Aún así, los líos deportivos entre líderes (Clemente – Sarabia) marcaron una errática y errónea política de fichajes (Baquero, Loren…) que llevó al club a emprender un descenso en los resultados, del que le costó mucho recuperarse. Además, llevó la sede social del club al Palacio de Ibaigane, sin duda otro guiño a la historia que vislumbraba los nuevos tiempos de un presidente muy especial con visión de marketing y de futuro.

Las elecciones a la Junta Directiva del Athletic Club en el año 1990 fueron el preludio de lo que a partir de entonces y hasta ahora iba a ser el show mediático que acompañaría para siempre al resto de los procesos. Así pues, la división de los grandes grupos de comunicación vascos en torno a figuras irreconciliables, se iba a repetir año tras año, elección tras elección, a partir de entonces. Jose Julián Lertxundi ganó contra pronóstico a Jose Maria Arrate tras un pacto in extremis con Jose Antonio Llantada a cambio del regreso de Javier Clemente al banquillo local. Fue la derrota de los grandes medios escritos ante lo que también en adelante iba a ser decisivo a la hora de ganar el sillón de Ibaigane: el inquilino del banquillo. La época de Lertxundi no fue muy prolífica en cuanto a resultados y su éxito más relevante fue la tranquilidad deportiva que se alcanzó con Jupp Heynkens y el surgimiento de la estelar figura de Julen Guerrero. No fue suficiente y los medios de comunicación, que se habían visto derrotados en esta voltereta de última hora, le devolvieron la jugada y a pesar del regreso a Europa, Lertxundi tuvo que dejar el sillón de cuero de la calle Mazarredo.

Jose María Arrate fue el siguiente inquilino y tuvo que combatir con la ley de sociedades anónimas del deporte y con su costumbre de dejar “atado y bien atado” a todos los de su círculo (error que llevó a posteriori al pago de indemnizaciones millonarias a empelados). Fue una época sin duda de estabilidad deportiva, económica y social, marcada por los nuevos contratos televisivos. Estos devolvieron al club la capacidad de “ser martillo” y fue una época prolífica en fichajes, no solo de jugadores o entrenadores, sino también en campos como la medicina (Sabino Padilla). Tuvo que gestionar además la implantación de la sentencia Bosman que fue y es sin duda un hándicap para el impulso deportivo del club. A nivel de gestión, sin embargo, iba a ser, la creación de una marca propia de ropa para el club “la marca Athletic Club” su principal aportación, junto con la gestión del centenario del equipo. Su gestión fue un éxito, no solo a nivel económico, sino también a nivel social, como buen ejemplo, se produjo el triunfo en diversos festivales de su spot televisivo de divulgación (Mark Roberts, rey de los desnudos en los campos de fútbol, aparecía vestido de marca Athletic).

La implementación correspondió, sin embargo, al difunto Javier Uria que también creó la Fundación y renovó a fondo las instalaciones de Lezama, cimentando lo que sería el Athletic Club moderno que hoy conocemos. Sin duda un presidente que volvió a dar un giro en la gestión tan espectacular como el que dio Pedro Aurtenetxe en su día y que una terrible enfermedad le apartó de mayores logros. Además, dio un vuelco al imaginario colectivo en torno al Athletic Club, creando la sección femenina que puso en clave de igualdad a un club, que hasta el homenaje a Manolo Sarabia no había permitido acceder al palco a las mujeres. Desde entonces hasta ahora los demás presidentes han pivotado en torno a su legado. Ugartetxe completó su camino sin pena ni gloria y en víspera de un nuevo proceso electoral tumultuoso.

Fernando Lamikiz fue el siguiente inquilino del ya centenario club. Venía de perder las elecciones con Javier Uria y había conservado su apoyo interno siendo parte de la paz social que reinó durante el periodo anterior. Errores y acierto en lo deportivo (Zubiaurre, Javi Martinez), pero sobre todo fue conocido por su continuo interés en estar en el pil pil de los medios de comunicación. Eso lo quemó pues como decía un filosofo chino, “Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. En este caso, cada vez que aparecía en antena subía el pan y finalmente fue un lastre que terminó afectándole en lo personal, siendo de lejos una de las persona con más carisma que ha presidido el Athletic. Le sustituyó Ana Urquijo, Primera presidenta en la historia de la Athletic y una persona a la que siempre se le echará de menos por su humildad, buena gestión y respeto a los valores que emanan de nuestro querido Athletic.

El duelo entre los máximos diarios de difusión escrita de nuestro país, tuvo lugar en las elecciones que Javier García Macua ganó a Juan Carlos Erkoreka. Macua contaba con el favor del grupo Vocento y Erkoreka del grupo noticias y Gara. Macua se decantó para ganar por una política agresiva de fichajes y Erkoreka, a través del asesoramiento de altos empleados de la casa, por hacer retornar a los valores viejos y recientes a puestos de dirección, destacando entre todos ellos, el regreso del hijo prodigo: Julen Guerrero. El fútbol ganó a la imagen y estando los dos candidatos de acuerdo en el inquilino del banquillo, los fichajes pesaron más que el romanticismo pues los tiempos deportivos anteriores no habían sido destacables en la sección masculina. Macua llegó creyendo ser invencible y asumiendo que el control de los empleados de alta dirección de la casa se suponía inherente a la figura del presidente. Se equivocó y a pesar de traer la tranquilidad deportiva y económica a la institución perdió las siguientes elecciones tras prescindir de aquellos que le habían apoyado para llegar allí y a pesar de mantener el apoyo del grupo Vocento.

Dijo Josu Urrutia el día de su retirada “Igual soy yo el que le tendría que hacer un homenaje al Athletic” dando muestras desde el principio de que su implicación no se iba a limitar a desarrollar su papel como jugador. Desde su llegada en 2011 y salvo excepciones muy contadas, la tranquilidad social, deportiva y económica ha sido su autentico sello, volviendo a ser el Athletic, un club al más puro estilo inglés de los años 20, donde tomar una taza de té mientras se observaba el “football” era un placer más dentro de la buena vida. La tranquilidad y el consenso en torno a lo que tiene que ser su filosofía deportiva, ampliada a la inmigración creciente en Euskal Herria, una política económica siempre productiva pero pujante a la hora de renovar a las principales estrellas nacidas en Lezama y sobre todo un consenso social en torno a su figuro y al equipo que le rodea, ha sido la impronta que ha otorgado a su presidencia. Como únicos haberes, le han quedado la profesionalización de la plantilla femenina, la celebración de elecciones sindicales libres entre sus empleados y la gestión de enfrentamientos en las afueras de San Mames en los partidos europeos.

Sin duda la llegada de Josu Urrutia a la entidad y su salida solo puede corresponderse con la de interés, otra vez más comunicativos que deportivos y sobre todo con la pérdida paulatina de confianza que suelen percibir los altos cargos de la entidad que se mueven como peces en el agua en periodo electoral. Independientemente de la decisión de Josu Urrutia, el Athletic si algo necesita es tranquilidad institucional, un equipo de trabajo en Lezama para diez años y entrenadores que duren lo máximo posible al frente del primer equipo masculino y femenino. Decía Teheodore Roosevelt que “El mejor ejecutivo es aquel que tiene el buen sentido de elegir buenos hombres para hacer lo necesario y suficiente autocontrol para no estorbar cuando lo hacen”. Este ha sido sin duda el papel de Josu Urrutia, volcado durante su presidencia en crear equipo a pesar de los intereses fuera y dentro de la casa.

El próximo presidente del Athletic y sus directivos-as, deberán nadar en esos valores y afrontar el reto de la renovación necesaria de la plantilla en los puestos de arriba, la apertura de la Fundación hacia una vinculación más directa con su tierra cercana y sobre todo, la continua exigencia mediática y deportiva que supone competir con los límites de nuestra filosofía. Para ello, cuanto más amplio y diverso sea el consenso mejor y cuanto más localizado el anillo concéntrico que rodea a los socios de la entidad, más fácil será la lucha contra un sistema económico imperante en el fútbol que perjudica los intereses de clubes con modelos con matices tradicionales. El Athletic somos todos y la paz social de los últimos tiempos, no puede verse perjudicada por intereses privados, por deseos no espurios. Gracias al Athletic, podemos seguir soñando, podemos seguir siendo grandes a pesar de ser pequeños. Sigamos así.

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Septiembre 06 2017

De Primo de Rivera al uno de octubre, la insoportable levedad del estado español

La historia es cabezota y entre sus líneas se puede observar con nitidez, que algunas ideas que escuchamos de boca de líderes actuales, en realidad, no son sino la repetición de algunas de las viejas ideas que en el pasado llevaron a estar cercanas y amigables, a personas provenientes de dos mundos tan distintos como son el militar y la política.

En 1923 el capitán general de Catalunya, Miguel Primo de Rivera, se sublevó contra el gobierno y el rey aduciendo en un manifiesto que “había que salvar España de los profesionales de la política”. Ya en uno de sus discursos dijo “lo que tenemos que analizar es si la pluralidad legislativa que se quiere poner en marcha, está bien definida en torno a lo que forma la base de la nación española”. El 18 de julio de 1936 el general Francisco Franco decía en su manifiesto para el alzamiento “guerra sin cuartel a los explotadores de la política”. También alegaba ante la “ruptura de España”, la necesidad de defender su unidad. Blas Piñar decía el 25 de febrero de 1981 después del intento de estado en las Cortes “estamos ante la auto destrucción del estado nacional, porque la posibilidad de equilibrio entre la nación española y las nacionalidades es imposible”.

Así pues los políticos como representantes de la soberanía nacional ejercida a través de las urnas, siempre han estado en el punto de mira de algunos-as. En aparente vigilancia por militares y políticos cercanos a la extrema derecha española desde tiempos inmemoriales. Actualmente, responden a una combinación habitual e histórica que siempre ha estado rondando alrededor de lo que en Madrid han definido como “el problema catalán”.

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Julio 06 2016

La Comisión Europea de la competencia ataca el reparto de la propiedad a través del Athletic Club

Declara ilegal el tratamiento tributario recibido por el club a pesar de su condición de asociación sin ánimo de lucro

Joaquin Almunia y la comisión para defensa de la competencia de la Unión Europea, han dado una nueva vuelta de tuerca a su política de considerar las leyes del mercado por encima de las que emanan de los países miembros de la UE. En su último dictamen, establecen que los clubes de fútbol que mantienen el formato de sociedades deportivas están compitiendo con ciertas ventajas ante aquellos que lo hacen bajo el formato de sociedades Anónimas deportivas.

Según el dictamen, en el estado el impuesto de sociedades es del 30% y los clubes, al no ser sociedades anónimo deportivas lo hicieron en un 25%. En Bizkaia los porcentajes son del 28% y el 21% respectivamente. La DFB ya ha dicho que acatará la sentencia y pasará a recaudar la parte pendiente correspondiente. Por otra parte la misma sentencia archiva el caso impulsado por clubes como el Bayer de Munich, sobre la construcción de San Mamés Barria y las distintas aportaciones que hicieron los miembros de su accionariado, declarándolas de facto legales y además confirmando el canon que paga el club rojiblanco como acorde a las leyes del mercado que rigen en la CAV.

El Athletic contesta, a falta de llegar la resolución definitiva, que en ejerció plenamente sus responsabilidades pecuniarias con la hacienda foral en lo función de lo demandado por esta. Así pues, entiende que mientras no exista nueva reclamación, se halla al corriente de todas las obligaciones tributarias que le corresponden, a la espera eso sí de lo que determine la resolución definitivamente.

Aprovechando la coyuntura, se ha puesto de relieve también, que si finalmente la sentencia se ejecuta, el Athletic terminará pagando más que el resto de clubes del estado, pues el tipo de gravamen que se aplica por sociedades en Bizkaia es actualmente el 28%, mientras que el resto del estado es el 25%.

Un debate fiscal que obvia políticamente el concepto de reparto de la propiedad

El reparto de la propiedad es uno de los debates pendientes entre los miembros de la social democracia europea. El reparto de la riqueza y el hecho constatable de que el capitalismo ha llevado a la sociedad mundial y europea a sus mayores cuotas de desigualdad[1], hace inexcusable el debate sobre porque el poder y la riqueza están concentradas en tan pocas manos.

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