Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Archivo de la categoria 'cultura libre'

Junio 25 2019

Niveles de implicación en la gran ciudad

Publicado por iboncabo bajo ciudadania, cultura libre

Los modelos de gestión de las grandes ciudades se han reorientado en el lenguaje político hasta parecer similares en los objetivos. Más allá de la continua reordenación de espacios y la construcción de grandes iconos arquitectónicos, el lenguaje político sienta unas bases que parecen comunes pero que esconden modelos diferentes. Los modelos se fundamentan en etapas separadas que tienen lenguajes diferentes pero que al final se utilizan para deshumanizar los barrios y hacer de la imagen el modus viventis de determinados grupos de presión. Toca replantearse el modelo y generar un nuevo lenguaje.

El primer modelo de ciudad ha sido el basado en las grandes reformas urbanísticas. En la reforma de grandes espacios periféricos normalmente cercanos a ríos o desembocaduras o antiguos espacios industriales en desuso. Estas grandes reformas de la primera década del año dos mil o la última del siglo anterior, se vendían desde el lenguaje de la reforma y se vinculaban al cambio de lo industrial a lo terciario. Lenguaje constructivo para la modernización de ciudades pero también para la precarización de sus habitantes.

“Todos no podemos ser camareros” decía Xabier Arzallus en unas declaraciones a medios. Para sustituir este miedo laboral se utilizaba la imagen de lo moderno. AL respecto iconos fundamentales fueron las reformas de Bilbao o Zaragoza. Si se podía se incluía también eventos internacionales que vía turismo fijaban la vista en el más allá olvidando lo que se quedaba más acá. Así actualmente se habla de la importancia de celebrar la Eurocopa en Bilbao como se hacía en la primera parte del siglo XX para hablar de la importancia de que la mujer fumara con un simple objeto: fomentar el consumo privado. Esta era la primera fase de esta nueva realidad urbana. Así se creaba el etno ciudadano que se sentía profundamente orgulloso de vivir en su ciudad. Lo que algunos hubiéramos definido como el bilbainismo universal adaptado a lo local.

Posteriormente, cuando el modelo constructivo empezó a declinar por falta de recursos públicos, comenzó el desarrollo del modelo de la difusión de la ciudadanía fundamentada en la libertad individual. Ser promotor de cualquier pequeño negocio era un valor lo suficientemente importante como para olvidar que estuviéramos inmersos en una crisis. Además se puso en marcha un modelo de lenguaje urbano universalista que trataba de imponer una ética racional única. Para ello se incluían incluso en el lenguaje algunas cuestiones que empezaban a ser comunes a ambos márgenes políticos (desarrollo sostenible, feminismo, en algún momento el no a la guerra….). La política pasaba a ser un simple objeto de consumo en esta fase. Hoy en día en algunos lugares siguen en ese momento histórico cuando tratan de ocultar la violencia real que sufren las mujeres con la violencia disfrazada (intrafamiliar).

Así la izquierda ante este desdibujamiento de su discurso trató de imponer un modelo atacando de día y de noche a los grandes alcaldes. Situando el objeto de disputa en los barrios que observaban atónicos el desarrollo del centro. Esta enmienda a la totalidad a la sociedad post grandes alcaldes, se olvidó de algo fundamental: la necesidad de generar alianzas políticas entre las clases medias que impulsaran cambios en las distribuciones electorales. Así cuando llegó a trabajar a las grandes ciudades, el malestar ya no estaba en las calles, sino que había vuelto a los hogares y no supo interpretar el ciclo comunicativo con leyes que frenaban la inversión social como la de equilibrio presupuestario o la de endeudamiento. Ante los muros de la derecha, la política comunicativa de esta fue implacable: la izquierda frena el crecimiento y solo la derecha puede atraer la inversión y el empleo. La izquierda cayó en la trampa y volvió al discurso del empleo, de la construcción y el turismo. Las ciudades volvieron a girar a la abstención.

Pero la pregunta que nos dejaron en el aire era si se puede hacer discurso político alternativo y socavar a la vez las bases del modelo neo liberal y post modernista. Asumiendo que la derecha siempre va a tender a reformar y asimilar el lenguaje de la izquierda para dejarle después sin recursos, se debe formar desde el discurso pero con datos en la mano que asuman las demandas ciudadanas y que conviertan en universales algunos dogmas. No es malo que la derecha asuma la necesidad de determinados cambios, pues esto ayuda a las clases medias a superar el miedo al vacío político, pero debe estar orientado a una transformación real.

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Febrero 13 2019

Adi Aznar!

Aznarren eskumak (PP-Ciudadanos-VOX), Espainiako konstituzioaren 155 artikuluaren bidez, autonomia-erkidego eredua apurtu nahi du. Horren kontra borrokatzeko aztiak izanda, urrats ausartak eman behar ditugu estatu osoan ezkerraren esparrua indartzeko.

Yugoslabiaren banaketa garaian, Serbiak bere batasuna bermatzeko paper ezberdinak jokatu zituen. Esloveniaren kasuan ez zuen zarata handirik egin, bere benetako arazoa Kroazian Serbiar gutxiengoa bizi zela eta. Hala eta guztiz ere, 1991ean Serbiak erabaki zuen gerra deklarazioa aurkeztea eta handik aurreko historia denok badakigu. Emaitza nagusiena, nazioarteko erkidegoari esker, Yugoslabiaren banaketa izan zen eta Serbiaren taktika politikak izugarrizko porrota jasan zuen.

Yugoslabiaren harira jarraitzeko, benetan komenigarria izango litzateke Milosevicen diskurtsoko osagaiak oroitzea. Nazionalista, xenofoboa, arau musulmanen kontrakoa (Bosniako gudan indar handia hartu zuen irizpide honek), klasista, matxista eta beste abar izan ziren bere irizpide nagusiak garai hartan eta gaur egungo ezagunak izango lirateke gaurko prentsa irakurriko bagenu. Eskumaren mezua oso argi agertzen da edozein lekutan eta Aznarren diskurtsoak eskumari bidera dakioke bere erdigunera: betiko zentralismora.

Aldi berean, EH Bildu eta EAJren arteko norgehiagoka oharkabetasun handia eta aitzaki handia izan daiteke benetako etsaiarengan jomuga jar ez dadin. Horretarako, kanpoko presioak izugarrizko indarrarekin jipoituko omen gintuzke. Sindikatuak, jubilatuak, aztarna ekologikoaren kontrako mugimenduak eta beste batzuek izugarrizko prezioa sar dezakete taulan, erabat zaila delako gizarte berri bat eraikitzea.

Baina ausartak izan behar gara ezkertiarrok. Esate baterako, Estatuen datorkigun espainako aurrekontuari babesa emateko ideia arriskutsua baian ausarta izan liteke, espainako erreformismoari beharrezko airea eman baitiezaioke. Eta Euskal Herriko barnera begiratzeko, aniztasunaren bidez, gure esparru propioa zabaldu behar dugu. Gainera, alderdiek eurek esparru ezberdinak partekatzen dituzte eta aniztasun sakonago edukitzeko, horretarako ere, gizarteari begirada ausarta eman diezaiokegu. Neurri horrekin presioak besteengan bideratzea eta ekarpen baikorra bihurtzea lor genezake.

Laburbilduz, eskumaren aurre egiteko benetako erantzunak eman behar dizkiogu jendeari. Aldi berean, gure erosotasunaren arlotik irten behar gara ezkerti garenok benetako helburuak bete ditzaten. Adi Aznar mugitzen daitezen eta!

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Enero 24 2019

Cultura popular, cultura impotente, cultura insurgente

En los últimos tiempos existen algunas cuestiones relativas a la cultura y a sus espacios que están en la opinión pública diaria. Ampliaciones y cierres de museos como el Bellas Artes de Bilbo o el de Artzeniaga, gastetxes como centros culturales autónomos en pie de guerra, programación y propaganda en centros culturales de las capitales como Alhondiga y Tabacalera, fallecimientos de ilustres del mundillo y un largo número de cuestiones relacionadas con ella. Si unimos todo ello al tema de la libertad de expresión, atacada en los últimos años con tanta facilidad, podemos encontrarnos ante el que puede ser el debate que abre todo lo demás: ¿Cuál es el sentido del actual modelo cultural imperante? ¿Hacia dónde debe avanzar? ¿Cuáles deben ser las luchas culturales del S.XXI?

La cultura popular viene siendo académicamente definida como toda aquella expresión que surge del pueblo y permanece o arraiga entre sus gentes. Siendo críticos, es cierto que cada vez que alguien se apropia de este término, normalmente lo hace para ponerle un copyright o para popularizar sus producciones o simplemente para decolorar el moho con el que expresa sus opiniones a la sociedad. Sin embargo no tenemos otra definición más correcta. La cultura popular puede ser algo tan vano como los trajes de moda de las mascotas para el 2019 o tan político como los himnos que surgieron del cantar de los pueblos cuando se levantaron en armas ante la tiranía. Lo primero puede llevar al despido de un director de actividad en un antiguo almacén reconvertido en centro cultural, lo segundo a una guerra, a una revolución o simplemente a un grito en el aire. En todos los casos, es la independencia del hecho cultural y su aplicación institucional lo que está en juego cuando la fuente pasa de popular a populosa. La cultura para ser popular debe ser independiente y esto no siempre es fácil de asumir. El resto lo convierte simplemente en populosa.

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Noviembre 28 2018

Los frikis del Maiz

La generalización del uso del maíz en el siglo XVII en los caseríos vascos, supuso una transformación a nivel ecológico, arqueológico y sobre todo social. El maíz pasó a ser parte del ciclo vital de la sociedad vasca. Al caserío se le dotó de zonas para el cultivo, la alimentación del ganado y el secado del mismo y así una planta traída de otro continente, zea mays, pasó a ser el sustento de la vida (como su propio nombre taíno indicaba). Los terratenientes castellanos de la época no estaban contentos pues perdieron sin quererlo el control de las semillas y de la producción a favor de indianos que pasaron a ser los impulsores de este nuevo mercado.
El maíz se impuso al cultivo del trigo a pesar de que este último siguió siendo la harina más preciada. En momentos de pura supervivencia el rendimiento puede ser decisivo para seguir adelante o anclarse en el ostracismo de la razón pura. El trigo era un alimento de mayor categoría social, pero el maíz daba sustento a los más necesitados. Así el talo, el morokil y el Txakinarto pasaron a ser alimentos de primera necesidad y de cercana disponibilidad en la dieta vasca.
Zea Mays, el grupo de música de Euskal Herria, hizo famosa una canción “Negua joan da ta” cuyo estribillo proponía “Elurrak joan direnean nire mendien artean, Eguzkia teloian atzekaldean da, Ateratzeko beldur da, beldur eszenikoa, Aspaldi antzeztu ez duen obra honetan”. Quizás el miedo escénico perturba en ocasiones nuestra alma sin que sepamos cómo dar el siguiente paso, quizás tanto tiempo sin interpretar algunos acordes, hace que nos tiemblen las piernas antes de volver a actuar en un escenario que no es nuestro. Solo quizás, pero no olvidemos que ya nadie pone en cuestión que el maíz es parte de nuestra cultura y tradición, porque asimilamos determinadas propiedades para impulsar la transformación social de nuestra tierra.
Pero claro, somos vascos. Hombres y mujeres de pelea. Somos más de los chicos del maíz. Somos más de descubrir y criticar a falsos profetas. Decía este grupo en uno de sus más famosos estribillos “Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Son las batallas, las historias del abuelo,
Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Por el invisible, por el prisionero, Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Contra el oligarca y contra el banquero, Knock, knock, knockin’ on heaven’s door, Aquí seguimos, llamando a las puertas del cielo”. Aquí seguimos pues con la esperanza de que algún día nos atiendan pero con el miedo a que seamos atendidos.
Así pues terminamos centrados en las redes sociales con la esperanza de encontrar allí la respuesta. Así pues, somos los inusuales. Los que transforman pero no informan. Los que convertimos la participación en una trinchera hueca. Los que creemos en la lucha desde la placida comodidad del funcionariado o de la perpetuidad política.
Y mientras el pueblo reclamando la vuelta al maíz. El regreso a lo básico y el llenado de tripa como antaño se hacía en los caseríos vascos. Esta vez ni de América ni de Madrid vendrá ninguna solución. Esta vez tendremos que pasar del sueño a la realidad y perder el miedo a la transformación real. Sin dejar de ser la minoría crítica, pero sin olvidarnos que cuando llamas a las puertas del cielo reclamando el maná, no puedes sentarte en la mesa esperando que te den chuleta.
Hoy podemos ayudar y dejar de ser los frikis del maíz para convertirnos en aquellas personas críticas que somos útiles para la gente. Hoy podemos dejar de tener miedo para traer respuestas a los que más las necesitan. Hoy podemos dejar de ser los frikis y los profetas para ser aquellos que quieren construir país ante la llegada de la extrema- extrema derecha española. Hoy podemos dejar de mirar de reojo a la constitución para poner en marcha nuestra pequeña revolución. Somos los chicos del talo y hemos venido para quedarnos.

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Octubre 17 2018

El lenguaje político para esconder la realidad

Publicado por iboncabo bajo ciudadania, cultura libre

Cuando uno toma la decisión de escribir un artículo de opinión en torno a la situación política del país, casi siempre tiende a utilizar terminología abstracta fundamentada en exabruptos grandilocuentes para tratar de elevar el debate. Así, terminamos de confundir al lector con frases exageradas, unidas a proverbios de origen popular como si lo importante fuera la forma y no el fondo. Ahora con la aprobación del presupuesto vamos a volver a caer en estos usos sin que ataquemos de verdad los fondos de la cuestión.
“Esto siempre ha sido así”, “estamos ante una crisis de la que solo podemos salir juntos”, “no hay dinero para atender todas las necesidades”, “las pensiones públicas se tienen que transformar porque no llega” y un largo etcétera. Este uso del lenguaje se contrapone con expresiones marcianas que suenan a chino, pero que parecen tener todas las soluciones: “la lucha de clases es la única salida”, “somos la salvaguarda de la democracia”. Así entre dos registros lingüísticos que ocupan lugares sociales en teoría tan diferentes, pasamos por alto la realidad de que son las élites quienes gestionan ambos espacios. Ante esto, toca reflexionar sobre el acceso a la élite y el surgimiento de castas y caspa en distintos niveles económicos y sociales y proponer soluciones terrenales para problemas fundamentados en el disfraz, es decir, en la palabra.
Cuando alguien asume en nombre del pueblo un postulado hay que tener mucho cuidado. Históricamente es lo más cercano a la implementación del pensamiento único. La realidad de nuestro pueblo es que lleva esperando acuerdos de país para salir del ostracismo al que le somete el estado español generación tras generación. Las matxinadas, las guerras carlistas, los diversos alzamientos militares centralistas y fascistas, la guerra civil, el genocidio franquista, la falsa transición, las diversas treguas, Lizarra Garazi y por fin Lortu Arte y Euskal Herria Ezkerretik. Todas ellas fueron ocasiones en las que determinadas élites políticas trataron de impulsar el auto gobierno por encima de la democratización y el reparto de la riqueza. Faltó calle y faltaron medidas que repartieran fehacientemente la riqueza y la propiedad de los medios de producción en este país.
Decía Paulo Coelho que “existe un lenguaje que va más allá de las palabras”. Sin duda el lenguaje que se está usando en el parlamento vasco estos meses va más allá de las simples expresiones políticas. Esto nos lleva a la primera gran cuestión de la política actual. Se busca orientar el derecho a decidir a un nuevo estatus que fomente el incremento del auto gobierno y que el derecho a decidir sea eje de actuación de la política vasca. Grandes palabras que serán solo realidad si se fundamentan en tres variables: la construcción de grandes estructuras de estado (seguridad social y pensiones, control de la energía en todo su proceso y representatividad activa y real en las instituciones de la Unión Europea), la renovación política y la utopía política como único destino. Las palabras se quedarán vacías sino se ven reflejadas en leyes este tipo de demandas fundamentales. Por ello, los presupuestos deberían estar ya orientados a la construcción de este tipo de realidades a futuro, pues con el marco actual ya se puede ir sembrando para el mañana con la exigua realidad de hoy (siguiendo con el ejemplo económico, hoy es posible adoptar mejoras en las políticas activas y pasivas de empleo, apostar por las energías renovables en porcentaje real y en el acceso del consumo público y privado a estas y mejorar la presencia en consejos y órganos donde la CAV tiene competencia exclusiva). No olvidemos que el marco actual sin progreso social es sinónimo de más pobreza y peor reparto. Más aún, cuando la derecha centralizadora va imponiendo en el estado su discurso ante la pasividad de una partido socialista sin capacidad de enfrentarse al discurso retrógrado de esta.
La segunda cuestión tiene que ver con la renovación política, la ética y la moral. El sistema de gobierno actual está basado en el clientelismo, es decir, la política de “amiguetes” (yo te pongo en el centro del debate y te doy un papel si a cambio intercambiamos cromos). Esto, que es una realidad en los usos sociales diarios de las personas, puede llevarnos a no distinguir entre lo que es el “bien común” y el “bien personal o de los cercanos”. Así pues, un nuevo estatus puede ser parte del bien común siempre y cuando no esté destinado a perpetuar a las mismas élites políticas. Para ello, debiera incluir medidas relativas a la alternancia política, a los límites a permanecer en cargos políticos y sociales, además de incluir medidas fehacientes contra la corrupción y la transparencia política. Mientras haya una serie de apellidos que nos mantengan dando “vueltas a la rotonda”, no atenderemos a la demanda real de participación, democracia y regeneración. A nadie se le escapa que una serie de apellidos ilustres, ejemplos consagrados, llevan en política desde el principio de los tiempos. En el estado español desde la llegada de los Borbones pero… ¿y en Euskal Herria? Algunos políticos son más conocidos que los futbolistas de su pueblo y esto deberían de cambiar también con el nuevo estatus. La CUP tiene un modelo organizativo al respecto bastante interesante que deberíamos retomar para el análisis.
La tercera cuestión es porque se utiliza el lenguaje para ridiculizar determinadas propuestas. Los términos imposible, demagogia, populismo, utopía…son palabras que siempre se aplican a propuestas de izquierdas con la intención, nada inocente, de terminar “jodiendonos la vida”. La reforma laboral era imprescindible, las pensiones no se pueden subir, el salario mínimo retrasa la creación de empleo, la sanidad pública es demasiado cara…. Ridiculizan nuestras propuestas tratando de quitarles valor y a veces nosotros mismos caemos en este error. Luchar contra una red de medios de comunicación sin ningún tipo de auto crítica no es fácil. Pero más difícil aún es renunciar a nuestros propios discursos en aras de llegar a algún tipo de acuerdo, que más que desgastar al rival, nos hace a veces caer en la amnesia colectiva. Así pues, debemos tener cuidado con los usos políticos del lenguaje pues si no caeremos en la indiferencia social y este es el paso previo a la desaparición, o peor aún, a la sumisión. Estamos a tiempo de llegar acuerdos que no olviden el lenguaje de lucha del que venimos, ya que solo desde el lenguaje directo podemos llegar al corazón de la gente y cambiar las cosas.

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Septiembre 11 2018

Ocupemos el jardín

El jardín descrito en el romance del S.XII Erec y Enic de Chrétien de Troyes describe este espacio de la siguiente manera: “no tenía ni valla ni cercado, solo aire, por un hechizo el jardín estaba cerrado por todos los lados por aire, de manera que nada podía entrar ahí, como si estuviera rodeado de hierro”. Un lugar imaginario muy curioso. Difícil de decidir si es público o privado. Difícil de evaluar su utilidad y su representatividad social. A la vez, una metáfora bonita que puede llevarnos a la siguiente reflexión sobre la propiedad privada, ¿es la titularidad de un lugar lo que le aparta de su posible función pública? ¿Se puede cambiar la propiedad en función del interés público? ¿Cómo funciona esta dicotomía en la esfera política española?

El socialismo y el comunismo sostuvieron durante décadas que la propiedad de los medios de producción debía estar al alcance del proletariado, de cualquiera. No se hacía referencia en ambas teorías políticas, a los objetos de uso como la casa o el coche sino a los medios de producción. El Marxismo clásico defendía la auto realización y centraba su definición de propiedad privada en los medios, olvidándose de la vinculación clásica de propiedad y tierra previa al desarrollo de la sociedad industrial. Posteriormente, Maslow, le otorga a la auto realización el nivel más alto de su pirámide o jerarquía de las necesidades humanas. Para alcanzar éste, el ser humano debe cumplimentar una serie de necesidades que van desde las más primarias (fisiológicas) hasta algunas de aspecto cualitativo como el reconocimiento. Esta visión aparentemente humanista, choca de lleno con las paredes de aire de Erec y Eric o el techo de cristal en la vida laboral de las mujeres, pues la pregunta real auténtica y de respuesta necesaria, es saber si el ser humano puede de verdad, privatizando el espacio, el aire y la tierra, alcanzar la felicidad.

Así pues, el concepto de propiedad privada no está reñido a nivel teórico con el desarrollo personal. A pesar de esto, su uso y en especial, el concepto de privatización, si está en la agenda política y en el debate público. Así pues, sobre lo que hay dudas actualmente en el sistema no es sobre la propiedad privada, sino sobre la privatización de lo público o la conquista de espacios para el bien común (la apropiación de lo ajeno). A este respecto en el verano hemos vivido dos polémicas interpretadas de una manera muy diferente en torno a la propiedad privada: el escándalo de los bienes apropiados por la iglesia y la ocupación de espacios para la auto gestión por parte de jóvenes.

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Junio 22 2018

Un, dos, tres, porciento


Hay algunos números que permanecen imborrables en la memoria de la gente. En el tema político, en ocasiones, estos crecen en importancia con la concesión de valores cardinales o porcentuales que se suelen utilizar para explicar todos los males y elaborar soluciones o recetas “científicas”. Algunos ejemplos pueden ser clarificadores al respecto.

El 3% es una cifra recurrente, que algunos agentes políticos y sociales reclaman en diversos frentes. El ex president Maragall lo utilizó para acusar de corrupción en Catalunya a CIU sin mucho éxito judicial ni político entonces. Ahora sin embargo, todo el mundo lo recuerdo como el primero que señaló con el dedo un problema acuciante en el estado: la corrupción política. Los medios de comunicación españoles se hicieron eco de la noticia, sin embargo la derecha mediática no fue muy beligerante o al menos no tanto como lo es ahora. Quizás porque decidieron concederle un 3% de espacio. Quizás porque antes el 3% de sus anunciantes eran catalanes. Quién sabe.

UGT y CCOO solicitaron subir un 3% el sueldo a los-as trabajadores españoles. Supongo que incluirían en su demanda a las trabajadoras también. Tampoco aclararon si se referían a subirlo al 3% de los directivos españoles de empresas del IBEX 35 que son mujeres y dejar al resto como estaba. En cualquier caso, son sindicatos que pocas veces, no sé si el 3%, tienen su base de decisión en la calle y sí, muchas otras veces en los despachos de los ministerios que llenan sus arcas de subvenciones para formación. Cualquiera sabe.

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Mayo 22 2018

Windsord vs Borbon, “mundua ez da inoiz nahikoa”

Futboleko azken errege kopako finaletan, partiduaren hasieran palkoari txistu egin zioten zaleek. Oihartzun handiko ikuskizunetan ikusita, akaso arazoa ez da izan politikari buruzkoa, baizik eta futbolaren antolakuntzari buruzkoa. Gainera, monarkiaren papera aztertzek dago goi mailako kirol arloan, Errugbiko azken finalaren isiltasuna ikusita.

Bi mila eta bederatzian, Athleticek jokatu zuen Valentzian, Errege kopa finalean txistu egiteko “kultura” jaio zen. Finala, Bartzelonan eta Athleticen artean jokatu zuten eta erregearen papera zalantzan jarri zuten zaleek txistu egin ziotelako. Katalunian, errepublikaren aldeko mugimendua sendo zebilen eta Euskal Herritik bekaizkeriaz begiratu zion Kataluniari. Aldi berean, Borbonen papera bitartekotzaren alde ez zenez izan, publikoak bere haserrea adierazi zuen.

Hala eta guztiz ere, politikak ez zuen eduki Valentzian ekitaldiko paperik garrantzitsuena. Gainera, futbol merkatuak, oro har, erlazio zuzena dauka politikariekin. Baita enpresa eraikitzaileek ere lotura nabarmena daukate futbolarekin. Horregatik, askotan, palkoan egiten dituzten negozioek garrantzi itzela dauzkate. Goi-mailako kirol guztien gertatzen den bezala, sistema kapitalistan sartuta baikaude.

Haatik, Errugbiak eta Futbolak jatorri berdina daukaten arren, zatiketa originalak ekarri zion kudeaketari ikuspuntu ezberdinak eta estatu barik dauden herri asko parte hartu dezakete. Futbolean, ordea, erabat zehatuta dago oztopo handiak sartuta daudelako ofizialtasunaren aldeko ibilbidean.

Horregatik, kudeatzeko kultura ezberdina delako, erregearen eta erreginaren papera guztiz diferentea izaten da. Futbolean, ikuskizunak parafernalia guztia indarrean jartzeko eta erregearen papera aldarrikatzeko baliatzen dituzte. Horretarako erabiltzen dute eserkia. Anglosaxoi munduan, aldiz, erreginaren paperak ez dauka hainbesteko garrantzirik. Gainera, Europan zehar monarkiaren edo estatuburuaren papera bigarren klasekoa izaten da. Esate baterako, estatu espainola da estatu bakarra non futboleko kopa “Erregeko kopa” deitzen den. Francoren garaia nork deitzen zuen “Caudilloren kopa”?

Horregatik diot, beharrezkoa dela kudeaketaren eremua aldatzea. Benetan izugarrizko garrantzia edukiko luke kopa hori laika eta errepublikena bihurtu eta ez kritikatzea publikori hainbeste indarrarekin. Hori dela eta, kirola merkatu pribatu bihurtu egin da eta estatuaren boterearen ordezkariak bigarren planoan egon litezke betirako kirolari mina egin ez dakion.

Gainera, iritzi guztiek eduki behar dute bere lekuan gizartean, bereziki esparru publikoan eta kasu honetan, kirol ikuskizunetan, adierazpen-askatasuna sakratua aldeko aldarrikapenak bere lekua eduki behar du kirol arloan. Hobe izango litzateke Windsord senidearen paperari buruz pentsatzea txistuen mina kritikatzea baino. Baina horrekin amaituko luke Windsorden eta Borbonen papera? Ez dut uste, mundua ez delako nahikoa haientzat. Esate baterako, Windsord etxe beti dago sartuta Kriket partiduetan. Izan ere, akaso aldarri dezakegu kirol arlotik at egon behar direla politikariak. Aldi berean, Euskal Errepublikan ez genuke edukiko zalantza hori. “mmmm….” Gehiago ez dut pentsatu behar.

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Abril 12 2018

El Athletic, motor social, deseo de muchos otros

“Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande”.-Roger Milla.

El Athletic es un club único por su filosofía que, como decía Napoleón Bonaparte en alusión al liderazgo (“un líder es un repartidor de esperanza”), es una institución que lidera la reivindicación de lo diferente, ante el imperio y la monotonía cultural que acompaña al sistema económico actual. Los-as jugadores-as de fútbol formados-as o nacidos-as en las siete provincias vascas, tienen un lugar especial al que llegar para poder ser parte de una delegación cultural sin parangón.

Gracias a su política deportiva, un país pequeño, lleno de embajadores en lo deportivo, tiene la posibilidad de dar a conocer nuestro idioma, nuestra tierra y nuestra particular idiosincrasia por los cinco continentes a través del deporte más poderoso del mundo. Para poner el foco en esta dirección, lo importante, sin duda, es alcanzar un consenso social y una capacidad de unión que supere las habituales divisiones. Un club que se oponga sin miedo, desde la particularidad, al sistema económico y cultural que impera en el fútbol. Decía un poeta estadounidense, que en este mundo se puede ser martillo o yunque, el Athletic pudiera parecer que eligió ser lo segundo, pero cuando esta unido, sin duda se convierte en un depredador de conciencias que pone en valor la cantera como sistema y la cultura como prioridad.

Siendo el Athletic, el motor de un pueblo, no siempre ha podido todo el mundo ser parte de la dirección. Fue Beti Duñabeitia (1977-1982) quién, en esos años en los que alcanzar el sistema representativo parecía el fin y no el medio, quién impulsó la participación social a través de la filosofía “un voto, un socio”. Es a partir de ese momento cuando el Athletic, siendo un club privado, se abre a la sociedad y le pide que participe activamente en su dirección. Sin duda, un paso fundamental para el impulso del club a nivel social y para el desarrollo del modelo que actualmente conocemos.

Esto llevó a que Pedro Aurtenetxe alcanzara desde su junta directiva la presidencia en el siguiente periodo tras su paso previo como directivo. Su época, si bien fue dorado en cuanto títulos deportivos, destacó sobre todo por la modernización del club (creación de la figura del jefe de prensa, acceso de la mujer al palco de San Mames, profesionalización de la plantilla, llegada de medios técnicos en el ámbito de la fisioterapia y la preparación física, modernización de las instalaciones de San Mames…). Aún así, los líos deportivos entre líderes (Clemente – Sarabia) marcaron una errática y errónea política de fichajes (Baquero, Loren…) que llevó al club a emprender un descenso en los resultados, del que le costó mucho recuperarse. Además, llevó la sede social del club al Palacio de Ibaigane, sin duda otro guiño a la historia que vislumbraba los nuevos tiempos de un presidente muy especial con visión de marketing y de futuro.

Las elecciones a la Junta Directiva del Athletic Club en el año 1990 fueron el preludio de lo que a partir de entonces y hasta ahora iba a ser el show mediático que acompañaría para siempre al resto de los procesos. Así pues, la división de los grandes grupos de comunicación vascos en torno a figuras irreconciliables, se iba a repetir año tras año, elección tras elección, a partir de entonces. Jose Julián Lertxundi ganó contra pronóstico a Jose Maria Arrate tras un pacto in extremis con Jose Antonio Llantada a cambio del regreso de Javier Clemente al banquillo local. Fue la derrota de los grandes medios escritos ante lo que también en adelante iba a ser decisivo a la hora de ganar el sillón de Ibaigane: el inquilino del banquillo. La época de Lertxundi no fue muy prolífica en cuanto a resultados y su éxito más relevante fue la tranquilidad deportiva que se alcanzó con Jupp Heynkens y el surgimiento de la estelar figura de Julen Guerrero. No fue suficiente y los medios de comunicación, que se habían visto derrotados en esta voltereta de última hora, le devolvieron la jugada y a pesar del regreso a Europa, Lertxundi tuvo que dejar el sillón de cuero de la calle Mazarredo.

Jose María Arrate fue el siguiente inquilino y tuvo que combatir con la ley de sociedades anónimas del deporte y con su costumbre de dejar “atado y bien atado” a todos los de su círculo (error que llevó a posteriori al pago de indemnizaciones millonarias a empelados). Fue una época sin duda de estabilidad deportiva, económica y social, marcada por los nuevos contratos televisivos. Estos devolvieron al club la capacidad de “ser martillo” y fue una época prolífica en fichajes, no solo de jugadores o entrenadores, sino también en campos como la medicina (Sabino Padilla). Tuvo que gestionar además la implantación de la sentencia Bosman que fue y es sin duda un hándicap para el impulso deportivo del club. A nivel de gestión, sin embargo, iba a ser, la creación de una marca propia de ropa para el club “la marca Athletic Club” su principal aportación, junto con la gestión del centenario del equipo. Su gestión fue un éxito, no solo a nivel económico, sino también a nivel social, como buen ejemplo, se produjo el triunfo en diversos festivales de su spot televisivo de divulgación (Mark Roberts, rey de los desnudos en los campos de fútbol, aparecía vestido de marca Athletic).

La implementación correspondió, sin embargo, al difunto Javier Uria que también creó la Fundación y renovó a fondo las instalaciones de Lezama, cimentando lo que sería el Athletic Club moderno que hoy conocemos. Sin duda un presidente que volvió a dar un giro en la gestión tan espectacular como el que dio Pedro Aurtenetxe en su día y que una terrible enfermedad le apartó de mayores logros. Además, dio un vuelco al imaginario colectivo en torno al Athletic Club, creando la sección femenina que puso en clave de igualdad a un club, que hasta el homenaje a Manolo Sarabia no había permitido acceder al palco a las mujeres. Desde entonces hasta ahora los demás presidentes han pivotado en torno a su legado. Ugartetxe completó su camino sin pena ni gloria y en víspera de un nuevo proceso electoral tumultuoso.

Fernando Lamikiz fue el siguiente inquilino del ya centenario club. Venía de perder las elecciones con Javier Uria y había conservado su apoyo interno siendo parte de la paz social que reinó durante el periodo anterior. Errores y acierto en lo deportivo (Zubiaurre, Javi Martinez), pero sobre todo fue conocido por su continuo interés en estar en el pil pil de los medios de comunicación. Eso lo quemó pues como decía un filosofo chino, “Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. En este caso, cada vez que aparecía en antena subía el pan y finalmente fue un lastre que terminó afectándole en lo personal, siendo de lejos una de las persona con más carisma que ha presidido el Athletic. Le sustituyó Ana Urquijo, Primera presidenta en la historia de la Athletic y una persona a la que siempre se le echará de menos por su humildad, buena gestión y respeto a los valores que emanan de nuestro querido Athletic.

El duelo entre los máximos diarios de difusión escrita de nuestro país, tuvo lugar en las elecciones que Javier García Macua ganó a Juan Carlos Erkoreka. Macua contaba con el favor del grupo Vocento y Erkoreka del grupo noticias y Gara. Macua se decantó para ganar por una política agresiva de fichajes y Erkoreka, a través del asesoramiento de altos empleados de la casa, por hacer retornar a los valores viejos y recientes a puestos de dirección, destacando entre todos ellos, el regreso del hijo prodigo: Julen Guerrero. El fútbol ganó a la imagen y estando los dos candidatos de acuerdo en el inquilino del banquillo, los fichajes pesaron más que el romanticismo pues los tiempos deportivos anteriores no habían sido destacables en la sección masculina. Macua llegó creyendo ser invencible y asumiendo que el control de los empleados de alta dirección de la casa se suponía inherente a la figura del presidente. Se equivocó y a pesar de traer la tranquilidad deportiva y económica a la institución perdió las siguientes elecciones tras prescindir de aquellos que le habían apoyado para llegar allí y a pesar de mantener el apoyo del grupo Vocento.

Dijo Josu Urrutia el día de su retirada “Igual soy yo el que le tendría que hacer un homenaje al Athletic” dando muestras desde el principio de que su implicación no se iba a limitar a desarrollar su papel como jugador. Desde su llegada en 2011 y salvo excepciones muy contadas, la tranquilidad social, deportiva y económica ha sido su autentico sello, volviendo a ser el Athletic, un club al más puro estilo inglés de los años 20, donde tomar una taza de té mientras se observaba el “football” era un placer más dentro de la buena vida. La tranquilidad y el consenso en torno a lo que tiene que ser su filosofía deportiva, ampliada a la inmigración creciente en Euskal Herria, una política económica siempre productiva pero pujante a la hora de renovar a las principales estrellas nacidas en Lezama y sobre todo un consenso social en torno a su figuro y al equipo que le rodea, ha sido la impronta que ha otorgado a su presidencia. Como únicos haberes, le han quedado la profesionalización de la plantilla femenina, la celebración de elecciones sindicales libres entre sus empleados y la gestión de enfrentamientos en las afueras de San Mames en los partidos europeos.

Sin duda la llegada de Josu Urrutia a la entidad y su salida solo puede corresponderse con la de interés, otra vez más comunicativos que deportivos y sobre todo con la pérdida paulatina de confianza que suelen percibir los altos cargos de la entidad que se mueven como peces en el agua en periodo electoral. Independientemente de la decisión de Josu Urrutia, el Athletic si algo necesita es tranquilidad institucional, un equipo de trabajo en Lezama para diez años y entrenadores que duren lo máximo posible al frente del primer equipo masculino y femenino. Decía Teheodore Roosevelt que “El mejor ejecutivo es aquel que tiene el buen sentido de elegir buenos hombres para hacer lo necesario y suficiente autocontrol para no estorbar cuando lo hacen”. Este ha sido sin duda el papel de Josu Urrutia, volcado durante su presidencia en crear equipo a pesar de los intereses fuera y dentro de la casa.

El próximo presidente del Athletic y sus directivos-as, deberán nadar en esos valores y afrontar el reto de la renovación necesaria de la plantilla en los puestos de arriba, la apertura de la Fundación hacia una vinculación más directa con su tierra cercana y sobre todo, la continua exigencia mediática y deportiva que supone competir con los límites de nuestra filosofía. Para ello, cuanto más amplio y diverso sea el consenso mejor y cuanto más localizado el anillo concéntrico que rodea a los socios de la entidad, más fácil será la lucha contra un sistema económico imperante en el fútbol que perjudica los intereses de clubes con modelos con matices tradicionales. El Athletic somos todos y la paz social de los últimos tiempos, no puede verse perjudicada por intereses privados, por deseos no espurios. Gracias al Athletic, podemos seguir soñando, podemos seguir siendo grandes a pesar de ser pequeños. Sigamos así.

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Marzo 16 2018

Supremacía cultural (II), políticas de expulsión social. Cuando el diferente es parte de la cortina de humo

La supremacía cultura, no puede imponer sin antes ejecutar determinadas políticas de odio y persecución al diferente, al que no representa al prototipo socialmente establecido. Los objetivos con los que nace el nuevo movimiento centralizador estatal, lo hacen mirando hacia un yo confuso, una personalidad de leyenda. Sin embargo, en cuanto a sus políticas externas, las que están enfocadas hacia las personas, ante estos-as lo hace con rotundidad y sin disimulo. Para ello, generan una rumorología ligada a estereotipos culturales excluyentes o mejor dicho, que se utilizan para excluir. Bajo esta premisa, nacen las tres políticas principales de la supremacía cultural. El ciclo es simple: selección de enemigos sobre los que depositar frustraciones personales, falta de libertad para evitar el colapso del sistema ante las protestas, exclusión y afianzamiento de la pobreza.

Odio al inmigrante. El enemigo que vino del sur.

El primer enemigo de la supremacía cultural es la admisión de la existencia de más de una cultura. Para evitar esto, se dotan de la necesidad de encontrar enemigos comunes, fácilmente identificables y que no susciten simpatías. Bajo estos tres puntos, la historia nos demuestra como la extrema derecha y sus medios, en situación siempre de crisis estructurales, enarbolan el factor supremacista racial. A veces de una manera abierta, en otras de una forma en cubierta. En todos los casos la inmigración es el blanco habitual por su sencillez (falta de arraigo, mala situación socio económica, precariedad laboral máxima…) y sobre todo porque puede ser un blanco fácil para las capas autóctonos menos formadas.

Pero el racismo no es un mal actual, sino un mal endémico e histórico de la sociedad, basta con plantearse cuál es el desarrollo vital que han tenido los gitanos como pueblo en la historia de Euskal Herria[1]. Todo se disfraza después con leyes que “protegen” los derechos de la “mayoría” pero que son en realidad políticas de control de flujo de inmigrantes.[2]

Miedo a la libertad de expresión. Frenar la lucha.

Pero las clases medias suelen establecer vínculos de relación con grupos de inmigrantes que realizan trabajos que estás consideran fuera de sus competencias. Asistencia domiciliaria, limpieza, minerías, agricultura…. Campos poblados de inmigrantes, dirigidos en general por familias de clases medias o altas. Para situar fuera del estereotipo supremacista a este tipo de personas, se alienta el choque contra un nuevo enemigo: los anti sistema. Música, anarquía, bellas artes, deportes, poesía…siempre han estado en el objetivo de algunos medios y de aquellos que pretenden controlar la libertad de expresión.

Para ello, generan normativas fundamentas en el miedo, en esa infinita posibilidad de acabar con la tranquilidad del ciudadano de a pie. Y después de ese pavor absurdo, llegan los cambios legales y las leyes y acciones contra la libertad de expresión. En el estado el ejemplo más conocido ha sido la ley mordaza[3] y las últimas sentencias contra músicos-as. Junto a ellos se instruye a las fuerzas de represión para actuar en ámbitos donde el único peligro son ellos mismos.

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