Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Febrero 16 2016

¿Títeres de la cultura o cultura de títeres?

Parece que en los últimos tiempos, el estado español ha profundizado en su estrategia represiva y a la vista de la dificultad para seguir deteniendo a elementos relacionados con el martillo enroscado, ha decidido ampliar sus redes y embarcarse en una lucha sin cuartel contra la cultura libre y urbana. Primero fueron los gaztetxes o aquellos centros de barrio o de pueblo que se escapan del control y de la burocracia dirigente. A veces los centros ocupados y a veces simplemente los que no están bajo su control.

Después pasaron al ámbito del cine, el teatro, la danza y el deporte a través de uan inasumible subida del IVA que dejo al sector tocado y medio hundido. Cabe recordar que el IVA afecta al bolsillo de cada persona y que no beneficia en nada al sector cultural, no se trata pues de que “ellos paguen” sino que en realidad y como siempre bajo este gobierno, “todos/as” pagamos.

Parece que ya últimamente, como el saco de la corrupción llena demasiadas portadas, han decidido pasar a la destrucción de la crítica. ¿Alguno de ellos se ha planteado alguna vez que es la crítica y el entretenimiento la razón principal de la existencia de la cultura? ¿Han entendido tan ilustres figuras, que la cultura forma parte de la crítica a la razón y que trata de “destripar” al propio ser humano para hacerlo avanzar? ¿Ha entendido alguna vez la derecha que la cultura no es folklore sino reivindicación, superación y ganas de transformar la realidad?

El caso de los titiriteros es solo el último ejemplo en el que el poder, poseedor de la capacidad de coaccionar al individuo, tratar de controlar la crítica y el Mensaje. Cualquiera que haya visto la obra, sabe con precisión que se trata tan solo de una crítica directa a la represión y a los órganos bajo la cual se ejerce. Curioso es observar como personas de muy diferentes ideologías se han enfrentado desde el principio a este tipo de argumenta río (político y no judicial como se quiere hacer ver). Estamos ante un nuevo episodio de violencia política ante lo que simplemente podemos definir como “la capacidad de pensar”.

Así pues, no nos queda otra que seguro en rebeldía. Solo podemos seguir pensando y criticando. Pues la coacción está más próxima a la estupidez mental que al desarrollo, y la cultura, afortunadamente, estará siempre ahí para denunciar a aquellas personas que cortas de miras tratan de hacer que la sociedad no avance, para seguir manteniendo ellos/as el poder. Gabriel García Marquez dijo “la sabiduría nos llega cuando ya no nos sirve de nada”, parece que eso le ocurre a este gobierno desde el primer día.

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