Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Junio 07 2016

¿Poner la pelota de la Gabarra en el Athletic? No al efecto Avestruz de partidos e instituciones

En los últimos días largo y tendido se ha hablado de que el Athletic, ganador de la última liga femenina, entre las celebraciones por el título saque a pasear la Gabarra. Algunas cuestiones, cuando rozan el esperpento, suelen tender a ser pelotas que se pasan unos a otros sin que se de en realidad una respuesta objetiva a esta demanda social. Así pues, antes de dar opinión sobre el tema, creo que es interesante poner sobre las mesas algunas cuestiones.

La Gabarra, como método de celebración de títulos del Athletic, nace en el contexto de una ría industrial volcada a principios de la mal llamada democracia española en torno a la lucha en dos frentes básicos, el obrero y el nacional. En el primero de ellos, sobre volaba ya lo que algunos decían ser una “urgente necesidad de reindustrialización y de reconversión definida en el periodo 1983-1986 como la fase dura”[1] y esa ligazón tanto al espíritu del hierro por un lado, como a la forma de juego del equipo[2]. En lo que se puede definir como espíritu vasco, la filosofía del Athletic Club ya decía y dice lo suficiente. Así pues surge la Gabarra en un espíritu de comunión único donde no existía casi división entre ser del pueblo y ser del Athletic. Se decía además que existía una demanda social y que el espacio natural donde tanta gente podía homenajear a la vez a los campeones era la ría de Bilbao.

En aquel entonces, por supuesto, no había equipo femenino y cabe recordar que se trataba de un club absolutamente tradicional con ciertos componentes machistas. Por poner un ejemplo, el año del homenaje a Manolo Sarabia en San Mames, casi se suspende tal encuentro pues trataron de impedir el paso de su mujer el palco del equipo, lo cual casi lleva al traste esta celebración: En aquel momento también cambió algo dejando entrar por primera vez a mujeres al palco y fue la combinación del cabreo del homenajeado como lo el impulso a la solución institucional del mismo, lo que llevó a encontrar una rápida solución.

Hoy en día nos encontramos ante una dialéctica parecida. Resulta que ese Athletic que aún conserva alguna de sus perores tradiciones, entiende que no hay demanda social suficiente para sacar la Gabarra. Y además las instituciones, que financian activamente el club, y los partidos políticos, esconden la cabeza poniendo la pelota en el tejado del Athletic.

Sin duda alguna, la lucha por la igualdad en el deporte recibió un vigoroso espaldarazo con la constitución de la sección femenina del Athletic club: Es de agradecer. Sin embargo, hay momentos donde son los partidos políticos y las instituciones quienes deben dar ejemplo. San Mames Barria, tiene acordados dos usos anuales con DFB y Gobierno Vasco. Puede ser un momento para ponerlo en marcha, como lo fue la iniciativa Gure esku Dago y se desaprovecho. Pero sobre todo, lo que tienen las instituciones, es una innegable influencia sobre la masa social del Athletic y sobre sus directivos/as en particular.

Es hora pues de avanzar en clave institucional y de ponerse al frente de una demanda que debe estar por encima de las personas e incluso por encima del Athletic. Hay que poner fin al efecto avestruz y cada partido político encabezar su parte de responsabilidad por el cambio social. Basta ya de esconder la cabeza en casa ajena. Ellas se lo merecen y los partidos y las instituciones no hemos estamos a la altura que la situación requiere.


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