Ibon Cabo 





Kirola, mundua eta jendea 

Junio 22 2018

Un, dos, tres, porciento


Hay algunos números que permanecen imborrables en la memoria de la gente. En el tema político, en ocasiones, estos crecen en importancia con la concesión de valores cardinales o porcentuales que se suelen utilizar para explicar todos los males y elaborar soluciones o recetas “científicas”. Algunos ejemplos pueden ser clarificadores al respecto.

El 3% es una cifra recurrente, que algunos agentes políticos y sociales reclaman en diversos frentes. El ex president Maragall lo utilizó para acusar de corrupción en Catalunya a CIU sin mucho éxito judicial ni político entonces. Ahora sin embargo, todo el mundo lo recuerdo como el primero que señaló con el dedo un problema acuciante en el estado: la corrupción política. Los medios de comunicación españoles se hicieron eco de la noticia, sin embargo la derecha mediática no fue muy beligerante o al menos no tanto como lo es ahora. Quizás porque decidieron concederle un 3% de espacio. Quizás porque antes el 3% de sus anunciantes eran catalanes. Quién sabe.

UGT y CCOO solicitaron subir un 3% el sueldo a los-as trabajadores españoles. Supongo que incluirían en su demanda a las trabajadoras también. Tampoco aclararon si se referían a subirlo al 3% de los directivos españoles de empresas del IBEX 35 que son mujeres y dejar al resto como estaba. En cualquier caso, son sindicatos que pocas veces, no sé si el 3%, tienen su base de decisión en la calle y sí, muchas otras veces en los despachos de los ministerios que llenan sus arcas de subvenciones para formación. Cualquiera sabe.

Leer más … »

No hay comentarios

Mayo 28 2018

No somos nada

En los últimos tiempos hemos vivido intensos debates en torno al uso intencionado o no de los juramentos y la palabra. El duelo PNV- resto del mundo en torno a la aprobación del presupuesto del estado en pleno 155, topa con una situación del estado sumamente regresiva en torno a los derechos fundamentales que rigen cualquier orden constitucional, especialmente aquellos que tienen que ver con las libertades como lo hemos visto recientemente en el caso de Catalunya en general o de Evaristo en particular.

Un oxímoron dice Wikipedia (fuente de sabiduría popular inducida) que es una “Figura retórica de pensamiento que consiste en complementar una palabra con otra que tiene un significado contradictorio u opuesto”. Cuando Jose Antonio Aguirre jura representar en Gernika en el año 1936 fielmente su cargo ante los representantes del pueblo parece toda una contradicción. Lo hace ante idiosincrasias políticas tan opuestas, que pareciera bastante complicado que pudiera cumplir su palabra. Además, no se quedó ahí, sino que lo hizo en pie, en tierra vasca y humilde ante Dios. Es verdad, que estando en inferioridad de condiciones en una contienda civil se puede llegar a comprender. Dios y Patria son dos conceptos que habitan en pueblos distintos, pero que tenían un denominador común entre ambos en aquellos tiempos: la guerra.

Estos principios desde aquel juramento, ya parecían destinados a poner sobre la superficie conceptos divinos y lejanos en vez de concretar a que pensaba destinar tanta humildad. Largas décadas después, con la aprobación del presupuesto estatal, hemos entendido que la humildad divina (otro oxímoron de traca), tenía más que ver con rendir cuentas entre el cielo y la tierra sin pasar por lo que quedaba y queda en el medio, las personas.

Sin duda, algunos dirían, hoy en día, que ha sido la correa de transmisión imprescindible de las necesidades de la gente la aprobación de este presupuesto. Sin embargo, otros pensarían que vuelve la providencia a guiar nuestros destinos. Y algunos simplemente contarían que la humildad se la comió el párroco, el roble o quizás los mismos que montaban las guerras en el 36 y ahora. En cualquier caso, todos-as coinciden, en que en la actualidad ya no existen líneas rojas para los políticos pues los criterios son maleables, coyunturales y sobre todo divinos para los poderes facticos actuales.

Leer más … »

No hay comentarios

Mayo 22 2018

Windsord vs Borbon, “mundua ez da inoiz nahikoa”

Futboleko azken errege kopako finaletan, partiduaren hasieran palkoari txistu egin zioten zaleek. Oihartzun handiko ikuskizunetan ikusita, akaso arazoa ez da izan politikari buruzkoa, baizik eta futbolaren antolakuntzari buruzkoa. Gainera, monarkiaren papera aztertzek dago goi mailako kirol arloan, Errugbiko azken finalaren isiltasuna ikusita.

Bi mila eta bederatzian, Athleticek jokatu zuen Valentzian, Errege kopa finalean txistu egiteko “kultura” jaio zen. Finala, Bartzelonan eta Athleticen artean jokatu zuten eta erregearen papera zalantzan jarri zuten zaleek txistu egin ziotelako. Katalunian, errepublikaren aldeko mugimendua sendo zebilen eta Euskal Herritik bekaizkeriaz begiratu zion Kataluniari. Aldi berean, Borbonen papera bitartekotzaren alde ez zenez izan, publikoak bere haserrea adierazi zuen.

Hala eta guztiz ere, politikak ez zuen eduki Valentzian ekitaldiko paperik garrantzitsuena. Gainera, futbol merkatuak, oro har, erlazio zuzena dauka politikariekin. Baita enpresa eraikitzaileek ere lotura nabarmena daukate futbolarekin. Horregatik, askotan, palkoan egiten dituzten negozioek garrantzi itzela dauzkate. Goi-mailako kirol guztien gertatzen den bezala, sistema kapitalistan sartuta baikaude.

Haatik, Errugbiak eta Futbolak jatorri berdina daukaten arren, zatiketa originalak ekarri zion kudeaketari ikuspuntu ezberdinak eta estatu barik dauden herri asko parte hartu dezakete. Futbolean, ordea, erabat zehatuta dago oztopo handiak sartuta daudelako ofizialtasunaren aldeko ibilbidean.

Horregatik, kudeatzeko kultura ezberdina delako, erregearen eta erreginaren papera guztiz diferentea izaten da. Futbolean, ikuskizunak parafernalia guztia indarrean jartzeko eta erregearen papera aldarrikatzeko baliatzen dituzte. Horretarako erabiltzen dute eserkia. Anglosaxoi munduan, aldiz, erreginaren paperak ez dauka hainbesteko garrantzirik. Gainera, Europan zehar monarkiaren edo estatuburuaren papera bigarren klasekoa izaten da. Esate baterako, estatu espainola da estatu bakarra non futboleko kopa “Erregeko kopa” deitzen den. Francoren garaia nork deitzen zuen “Caudilloren kopa”?

Horregatik diot, beharrezkoa dela kudeaketaren eremua aldatzea. Benetan izugarrizko garrantzia edukiko luke kopa hori laika eta errepublikena bihurtu eta ez kritikatzea publikori hainbeste indarrarekin. Hori dela eta, kirola merkatu pribatu bihurtu egin da eta estatuaren boterearen ordezkariak bigarren planoan egon litezke betirako kirolari mina egin ez dakion.

Gainera, iritzi guztiek eduki behar dute bere lekuan gizartean, bereziki esparru publikoan eta kasu honetan, kirol ikuskizunetan, adierazpen-askatasuna sakratua aldeko aldarrikapenak bere lekua eduki behar du kirol arloan. Hobe izango litzateke Windsord senidearen paperari buruz pentsatzea txistuen mina kritikatzea baino. Baina horrekin amaituko luke Windsorden eta Borbonen papera? Ez dut uste, mundua ez delako nahikoa haientzat. Esate baterako, Windsord etxe beti dago sartuta Kriket partiduetan. Izan ere, akaso aldarri dezakegu kirol arlotik at egon behar direla politikariak. Aldi berean, Euskal Errepublikan ez genuke edukiko zalantza hori. “mmmm….” Gehiago ez dut pentsatu behar.

No hay comentarios

Mayo 21 2018

Filias y Fobias de Pinky y Cerebro en el momento actual


Una buena capa todo lo tapa

Refrán español

La izquierda, histórico o nueva, juega la partida acomplejada ante una derecha española lanzada que explota las contradicciones que emanan del sistema actual. Ante este escenario el desgaste en votos viene provocado por debates superficiales donde la imagen choca contra los verdaderos objetivos de la transparencia o la participación, el control democrático y el reparto de la riqueza a través de la racionalización de la distribución de la propiedad.

En los últimos años a los rojos les ha acostado asumir que tras la caída del muro de Berlín la única alternativa al sistema capitalista es la regeneración democrática del sistema y la reforma radical del capitalismo. En aquellos países donde se ha asumido con naturalidad esto, se ha generado un nuevo espacio ideológico donde el juego de las mayorías no genera miedos y si grandes esperanzas de cambio. Principalmente esto se ha desarrollado en latinoamerica y en los últimos tiempos en Portugal.

Ante este renacimiento cultural de la izquierda, en Europa, la derecha ha recuperado la política del miedo (terrorismo, valores patrióticos exacerbados, ruptura con la libertad de expresión, vuelta al extremismo religioso) para hacer frente a lo que ella considera su única prioridad: el control del sistema para no ver mermadas sus fuentes de ingresos infinitas.

Para ello, el club de BilderBerg, trató de condicionar la capacidad de salto entre clases de las personas que pertenecían a los estratos bajos y medios. Puso en marcha un sistema de crédito fácil y a la vez, dificultó el acceso y la salida del sistema hacia el bienestar global. Por un lado, limitó la capacidad de los jóvenes a acceder a un empleo digno, logrando que cualquier estado a futuro sea mejor que el inicial. Además proporcionó la dependencia orgánica de los bancos a las clases medias, para que vivieran envueltos el vestido del emperador y fuera más difícil entrar que salir. Por último, azuzó a los mayores imponiendo normativas que impidieran el acceso a una pensión digna de aquellos-as que llevaban toda una vida trabajando. Además los partidos conservadores impusieron recortes en educación y sanidad para que el verbo vivir fuera sustituido con rapidez por el de sobrevivir. El sistema había impuesto así el control social sobre el progreso con la esperanza de que el miedo hiciera el resto.

Leer más … »

No hay comentarios

Mayo 06 2018

No hay tregua.

Haizea dator ifarraldetik, hego berotik ekaitza,

Ez da nabari lanbro artean zuhaitz hautsien amaitza.

Eguneroko lagunak ditut beldurra eta zalantza

Ardo txar honek eragiten dit noraezeko balantzea”

Xabier Lete

Pasando días enteros entre textos sobre el fin de la lucha armada, a veces se puede tener la sensación de que antes incluso de que se produjera, la mayoría tenía ya el guion escrito. Esto puede ir ligado a la previsibilidad de los hechos, pero no oculta sin embargo una cierta lejanía con respecto a los tiempos en los que los hechos relevantes en política ayudaban a los virajes inesperados y contagiaban de ilusión a las personas. Parece ser, que ante los cambios, la respuesta de los agentes políticos actuales es la misma de siempre: no hay tregua.

Euskadi ta Askatasuna se ha disuelto tras casi 60 años. Para poder caminar hacia delante hay que echar la vista atrás. Cada época es un mundo y un contexto y no se debe analizar con óptica de 2017 lo ocurrido en 1958. Fundado por miembros expulsados de EGI (juventudes del PNV), su origen asambleario y reivindicativo del aspecto cultural vasco (idioma, escultura, vinculaciones con la iglesia, medio rural y montaña, deportes autóctonos…), tuvo, visto sin rencor político, una plasmación extraordinaria en adelante a la hora de definir “lo vasco” y marcar distancias con otros modelos. De esos tiempos nos ha quedado el lenguaje militar a la hora de referirnos al conflicto vasco, la óptica (actualmente deslegitimada) de la mitificación del guerrillero y el intenso trabajo de reivindicar la memoria histórica y la lucha anti franquista como nexos de unión entre diferentes.

Sin embargo la historia de ETA está unida a su interpretación en clave política de las coyunturas sociales de cada momento. Maximalista en sus objetivos, en algunos análisis teóricos supo plasmar algunas preocupaciones de la sociedad vasca con desigual acogida por las formas empleadas (por ejemplo, dos elementos fundamentales aquí fueron la lucha anti nuclear y la controversia relativa la heroína en los años 80). Sin embargo, su auto definición como agente político fue a la postre su mayor error y lo que le privó, con el tiempo, del apoyo de esa parte de la sociedad vasca que entendía la lucha armada como justificable en el postfranquismo y principios de la era democrática. ETA sufre diversos vaivenes ideológicos en función de los distintos fracasos que se dan durante las distintas treguas y estos le llevan a cambiar la estrategia social en cada momento, lo cual fue poco a poco alejándole, sin ser consciente, de su propia auto definición.

Leer más … »

No hay comentarios

Abril 12 2018

El Athletic, motor social, deseo de muchos otros

“Gracias al fútbol un país pequeño puede ser grande”.-Roger Milla.

El Athletic es un club único por su filosofía que, como decía Napoleón Bonaparte en alusión al liderazgo (“un líder es un repartidor de esperanza”), es una institución que lidera la reivindicación de lo diferente, ante el imperio y la monotonía cultural que acompaña al sistema económico actual. Los-as jugadores-as de fútbol formados-as o nacidos-as en las siete provincias vascas, tienen un lugar especial al que llegar para poder ser parte de una delegación cultural sin parangón.

Gracias a su política deportiva, un país pequeño, lleno de embajadores en lo deportivo, tiene la posibilidad de dar a conocer nuestro idioma, nuestra tierra y nuestra particular idiosincrasia por los cinco continentes a través del deporte más poderoso del mundo. Para poner el foco en esta dirección, lo importante, sin duda, es alcanzar un consenso social y una capacidad de unión que supere las habituales divisiones. Un club que se oponga sin miedo, desde la particularidad, al sistema económico y cultural que impera en el fútbol. Decía un poeta estadounidense, que en este mundo se puede ser martillo o yunque, el Athletic pudiera parecer que eligió ser lo segundo, pero cuando esta unido, sin duda se convierte en un depredador de conciencias que pone en valor la cantera como sistema y la cultura como prioridad.

Siendo el Athletic, el motor de un pueblo, no siempre ha podido todo el mundo ser parte de la dirección. Fue Beti Duñabeitia (1977-1982) quién, en esos años en los que alcanzar el sistema representativo parecía el fin y no el medio, quién impulsó la participación social a través de la filosofía “un voto, un socio”. Es a partir de ese momento cuando el Athletic, siendo un club privado, se abre a la sociedad y le pide que participe activamente en su dirección. Sin duda, un paso fundamental para el impulso del club a nivel social y para el desarrollo del modelo que actualmente conocemos.

Esto llevó a que Pedro Aurtenetxe alcanzara desde su junta directiva la presidencia en el siguiente periodo tras su paso previo como directivo. Su época, si bien fue dorado en cuanto títulos deportivos, destacó sobre todo por la modernización del club (creación de la figura del jefe de prensa, acceso de la mujer al palco de San Mames, profesionalización de la plantilla, llegada de medios técnicos en el ámbito de la fisioterapia y la preparación física, modernización de las instalaciones de San Mames…). Aún así, los líos deportivos entre líderes (Clemente – Sarabia) marcaron una errática y errónea política de fichajes (Baquero, Loren…) que llevó al club a emprender un descenso en los resultados, del que le costó mucho recuperarse. Además, llevó la sede social del club al Palacio de Ibaigane, sin duda otro guiño a la historia que vislumbraba los nuevos tiempos de un presidente muy especial con visión de marketing y de futuro.

Las elecciones a la Junta Directiva del Athletic Club en el año 1990 fueron el preludio de lo que a partir de entonces y hasta ahora iba a ser el show mediático que acompañaría para siempre al resto de los procesos. Así pues, la división de los grandes grupos de comunicación vascos en torno a figuras irreconciliables, se iba a repetir año tras año, elección tras elección, a partir de entonces. Jose Julián Lertxundi ganó contra pronóstico a Jose Maria Arrate tras un pacto in extremis con Jose Antonio Llantada a cambio del regreso de Javier Clemente al banquillo local. Fue la derrota de los grandes medios escritos ante lo que también en adelante iba a ser decisivo a la hora de ganar el sillón de Ibaigane: el inquilino del banquillo. La época de Lertxundi no fue muy prolífica en cuanto a resultados y su éxito más relevante fue la tranquilidad deportiva que se alcanzó con Jupp Heynkens y el surgimiento de la estelar figura de Julen Guerrero. No fue suficiente y los medios de comunicación, que se habían visto derrotados en esta voltereta de última hora, le devolvieron la jugada y a pesar del regreso a Europa, Lertxundi tuvo que dejar el sillón de cuero de la calle Mazarredo.

Jose María Arrate fue el siguiente inquilino y tuvo que combatir con la ley de sociedades anónimas del deporte y con su costumbre de dejar “atado y bien atado” a todos los de su círculo (error que llevó a posteriori al pago de indemnizaciones millonarias a empelados). Fue una época sin duda de estabilidad deportiva, económica y social, marcada por los nuevos contratos televisivos. Estos devolvieron al club la capacidad de “ser martillo” y fue una época prolífica en fichajes, no solo de jugadores o entrenadores, sino también en campos como la medicina (Sabino Padilla). Tuvo que gestionar además la implantación de la sentencia Bosman que fue y es sin duda un hándicap para el impulso deportivo del club. A nivel de gestión, sin embargo, iba a ser, la creación de una marca propia de ropa para el club “la marca Athletic Club” su principal aportación, junto con la gestión del centenario del equipo. Su gestión fue un éxito, no solo a nivel económico, sino también a nivel social, como buen ejemplo, se produjo el triunfo en diversos festivales de su spot televisivo de divulgación (Mark Roberts, rey de los desnudos en los campos de fútbol, aparecía vestido de marca Athletic).

La implementación correspondió, sin embargo, al difunto Javier Uria que también creó la Fundación y renovó a fondo las instalaciones de Lezama, cimentando lo que sería el Athletic Club moderno que hoy conocemos. Sin duda un presidente que volvió a dar un giro en la gestión tan espectacular como el que dio Pedro Aurtenetxe en su día y que una terrible enfermedad le apartó de mayores logros. Además, dio un vuelco al imaginario colectivo en torno al Athletic Club, creando la sección femenina que puso en clave de igualdad a un club, que hasta el homenaje a Manolo Sarabia no había permitido acceder al palco a las mujeres. Desde entonces hasta ahora los demás presidentes han pivotado en torno a su legado. Ugartetxe completó su camino sin pena ni gloria y en víspera de un nuevo proceso electoral tumultuoso.

Fernando Lamikiz fue el siguiente inquilino del ya centenario club. Venía de perder las elecciones con Javier Uria y había conservado su apoyo interno siendo parte de la paz social que reinó durante el periodo anterior. Errores y acierto en lo deportivo (Zubiaurre, Javi Martinez), pero sobre todo fue conocido por su continuo interés en estar en el pil pil de los medios de comunicación. Eso lo quemó pues como decía un filosofo chino, “Un líder es mejor cuando la gente apenas sabe que existe, cuando su trabajo está hecho y su meta cumplida, ellos dirán: Lo hicimos nosotros”. En este caso, cada vez que aparecía en antena subía el pan y finalmente fue un lastre que terminó afectándole en lo personal, siendo de lejos una de las persona con más carisma que ha presidido el Athletic. Le sustituyó Ana Urquijo, Primera presidenta en la historia de la Athletic y una persona a la que siempre se le echará de menos por su humildad, buena gestión y respeto a los valores que emanan de nuestro querido Athletic.

El duelo entre los máximos diarios de difusión escrita de nuestro país, tuvo lugar en las elecciones que Javier García Macua ganó a Juan Carlos Erkoreka. Macua contaba con el favor del grupo Vocento y Erkoreka del grupo noticias y Gara. Macua se decantó para ganar por una política agresiva de fichajes y Erkoreka, a través del asesoramiento de altos empleados de la casa, por hacer retornar a los valores viejos y recientes a puestos de dirección, destacando entre todos ellos, el regreso del hijo prodigo: Julen Guerrero. El fútbol ganó a la imagen y estando los dos candidatos de acuerdo en el inquilino del banquillo, los fichajes pesaron más que el romanticismo pues los tiempos deportivos anteriores no habían sido destacables en la sección masculina. Macua llegó creyendo ser invencible y asumiendo que el control de los empleados de alta dirección de la casa se suponía inherente a la figura del presidente. Se equivocó y a pesar de traer la tranquilidad deportiva y económica a la institución perdió las siguientes elecciones tras prescindir de aquellos que le habían apoyado para llegar allí y a pesar de mantener el apoyo del grupo Vocento.

Dijo Josu Urrutia el día de su retirada “Igual soy yo el que le tendría que hacer un homenaje al Athletic” dando muestras desde el principio de que su implicación no se iba a limitar a desarrollar su papel como jugador. Desde su llegada en 2011 y salvo excepciones muy contadas, la tranquilidad social, deportiva y económica ha sido su autentico sello, volviendo a ser el Athletic, un club al más puro estilo inglés de los años 20, donde tomar una taza de té mientras se observaba el “football” era un placer más dentro de la buena vida. La tranquilidad y el consenso en torno a lo que tiene que ser su filosofía deportiva, ampliada a la inmigración creciente en Euskal Herria, una política económica siempre productiva pero pujante a la hora de renovar a las principales estrellas nacidas en Lezama y sobre todo un consenso social en torno a su figuro y al equipo que le rodea, ha sido la impronta que ha otorgado a su presidencia. Como únicos haberes, le han quedado la profesionalización de la plantilla femenina, la celebración de elecciones sindicales libres entre sus empleados y la gestión de enfrentamientos en las afueras de San Mames en los partidos europeos.

Sin duda la llegada de Josu Urrutia a la entidad y su salida solo puede corresponderse con la de interés, otra vez más comunicativos que deportivos y sobre todo con la pérdida paulatina de confianza que suelen percibir los altos cargos de la entidad que se mueven como peces en el agua en periodo electoral. Independientemente de la decisión de Josu Urrutia, el Athletic si algo necesita es tranquilidad institucional, un equipo de trabajo en Lezama para diez años y entrenadores que duren lo máximo posible al frente del primer equipo masculino y femenino. Decía Teheodore Roosevelt que “El mejor ejecutivo es aquel que tiene el buen sentido de elegir buenos hombres para hacer lo necesario y suficiente autocontrol para no estorbar cuando lo hacen”. Este ha sido sin duda el papel de Josu Urrutia, volcado durante su presidencia en crear equipo a pesar de los intereses fuera y dentro de la casa.

El próximo presidente del Athletic y sus directivos-as, deberán nadar en esos valores y afrontar el reto de la renovación necesaria de la plantilla en los puestos de arriba, la apertura de la Fundación hacia una vinculación más directa con su tierra cercana y sobre todo, la continua exigencia mediática y deportiva que supone competir con los límites de nuestra filosofía. Para ello, cuanto más amplio y diverso sea el consenso mejor y cuanto más localizado el anillo concéntrico que rodea a los socios de la entidad, más fácil será la lucha contra un sistema económico imperante en el fútbol que perjudica los intereses de clubes con modelos con matices tradicionales. El Athletic somos todos y la paz social de los últimos tiempos, no puede verse perjudicada por intereses privados, por deseos no espurios. Gracias al Athletic, podemos seguir soñando, podemos seguir siendo grandes a pesar de ser pequeños. Sigamos así.

No hay comentarios

Marzo 27 2018

¡Es el plástico carajo!

”Si supiera que el mundo acabará mañana, aún hoy plantaría un árbol”

Martin Luther King, Jr.

Marcelo Bielsa, ex entrenador del Athletic Club Bilbao, solía alentar a sus chicos con frases sacadas de lo más profundo de su ser. Entre sus célebres expresiones, se encontraba la palabra carajo lo que comúnmente utilizaba ante los mortales para hacerles observar evidencias que ellos eran incapaces de percibir a simple vista. En estos días donde se vuelve a hablar de incineración como método ideal para reciclar y generar energía, cabe recordar que se trata de un elemento derivado del petróleo cuyas consecuencias tras su incineración son tan malas como tras su producción masiva. Parafrasear e al Gran Marcelo puede ser un buen inicio para este artículo de opinión.

Leer más … »

No hay comentarios

Marzo 16 2018

Supremacía cultural (II), políticas de expulsión social. Cuando el diferente es parte de la cortina de humo

La supremacía cultura, no puede imponer sin antes ejecutar determinadas políticas de odio y persecución al diferente, al que no representa al prototipo socialmente establecido. Los objetivos con los que nace el nuevo movimiento centralizador estatal, lo hacen mirando hacia un yo confuso, una personalidad de leyenda. Sin embargo, en cuanto a sus políticas externas, las que están enfocadas hacia las personas, ante estos-as lo hace con rotundidad y sin disimulo. Para ello, generan una rumorología ligada a estereotipos culturales excluyentes o mejor dicho, que se utilizan para excluir. Bajo esta premisa, nacen las tres políticas principales de la supremacía cultural. El ciclo es simple: selección de enemigos sobre los que depositar frustraciones personales, falta de libertad para evitar el colapso del sistema ante las protestas, exclusión y afianzamiento de la pobreza.

Odio al inmigrante. El enemigo que vino del sur.

El primer enemigo de la supremacía cultural es la admisión de la existencia de más de una cultura. Para evitar esto, se dotan de la necesidad de encontrar enemigos comunes, fácilmente identificables y que no susciten simpatías. Bajo estos tres puntos, la historia nos demuestra como la extrema derecha y sus medios, en situación siempre de crisis estructurales, enarbolan el factor supremacista racial. A veces de una manera abierta, en otras de una forma en cubierta. En todos los casos la inmigración es el blanco habitual por su sencillez (falta de arraigo, mala situación socio económica, precariedad laboral máxima…) y sobre todo porque puede ser un blanco fácil para las capas autóctonos menos formadas.

Pero el racismo no es un mal actual, sino un mal endémico e histórico de la sociedad, basta con plantearse cuál es el desarrollo vital que han tenido los gitanos como pueblo en la historia de Euskal Herria[1]. Todo se disfraza después con leyes que “protegen” los derechos de la “mayoría” pero que son en realidad políticas de control de flujo de inmigrantes.[2]

Miedo a la libertad de expresión. Frenar la lucha.

Pero las clases medias suelen establecer vínculos de relación con grupos de inmigrantes que realizan trabajos que estás consideran fuera de sus competencias. Asistencia domiciliaria, limpieza, minerías, agricultura…. Campos poblados de inmigrantes, dirigidos en general por familias de clases medias o altas. Para situar fuera del estereotipo supremacista a este tipo de personas, se alienta el choque contra un nuevo enemigo: los anti sistema. Música, anarquía, bellas artes, deportes, poesía…siempre han estado en el objetivo de algunos medios y de aquellos que pretenden controlar la libertad de expresión.

Para ello, generan normativas fundamentas en el miedo, en esa infinita posibilidad de acabar con la tranquilidad del ciudadano de a pie. Y después de ese pavor absurdo, llegan los cambios legales y las leyes y acciones contra la libertad de expresión. En el estado el ejemplo más conocido ha sido la ley mordaza[3] y las últimas sentencias contra músicos-as. Junto a ellos se instruye a las fuerzas de represión para actuar en ámbitos donde el único peligro son ellos mismos.

Leer más … »

No hay comentarios

Febrero 22 2018

Supremacía cultural del reino de España, el futuro inmediato que nos viene (I)

En los últimos días hemos vivido nuevas fases expansivas en torno a la supremacía cultural del reino de España en torno a tres elementos teóricamente culturales, el himno, la bandera y el idioma. En este ciclo expansivo de la supremacía cultural española, podemos incluir también las continuas alusiones a las necesarias políticas de freno a la inmigración, del control de las ayudas sociales y las habituales arengas en torno a los llamados privilegios vasco navarros. Cabe ante esta situación (nada nueva por otra parte), detenerse y analizar con tranquilidad el ciclo de supremacía cultural política al que nos quiere arrastrar el aparato conservador del estado y sus portavoces mediáticos.

En la dialéctica que se establece entre lo común y lo político, la duda es quién fue ante sí el huevo o la gallina. Suponemos que lo cultural es el germen de lo político y la base sobre la que se articulan las relaciones de poder y de construcción del imaginario colectivo. Por extensión, las instituciones deberían ser la consecuencia derivada de este imaginario colectivo, trenzado durante siglos por una diversidad infinitesimal fundamentada en las personas y su contexto social. Sin embargo, la realidad comunicativa y la evolución democrática del voto nos indica justo lo contrario: es el contexto el que está definiendo en los últimos tiempos la relación de las personas con respecto a las instituciones y la interpretación que de su labor realizan éstas.

Así pues, surgen derivadas de un contexto político convulso, determinadas opciones que impulsadas por discursos grande elocuentes (como el de Felipe VI en torno a Catalunya), tratan de establecer una relación de superioridad moral y ética en torno a un sentimiento y unos elementos culturales, sorprendentemente (en teoría), postergados por aquellos que provenientes de la periferia española, pretenden humillar y menos preciar los valores de todos-as, los valores comunes, los valores españoles.

El problema surge cuando se intenta por la puerta de atrás hacer ver que estos valores comunes son muestra de generosidad y consenso y no, como verdaderamente son, representaciones claras de una ilusión borbónica nacida en la ilustración en torno a la supremacía cultural del reino español. Decía Mario Onaindia[1], que “el padre de John Hume le dijo una vez, las banderas no se comen” a la vez que decía que “el marco del abandono de la violencia en Irlanda está ligado a la existencia misma de la Unión Europea donde todos sus ciudadanos tendrían dos nacionalidades, la europea y la del estado en origen”. Es decir, si bien según Mario, ex militante de ETA, EE y PSOE, existen valores comunes que engloban a todos y pueden llevar a decisiones históricas, la dicotomía está ligada indisolublemente a una relación bilateral entre el marco histórico y el nuevo imaginario institucional.

Leer más … »

No hay comentarios

Febrero 07 2018

Una oportunidad para la profundización democrática

Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia” Alfred Emanuel Smith

En las últimas semanas, hemos leído la propuesta de soberanía compartida que EH Bildu ha extendido al PNV y a Podemos para configurar un espacio de arreglo histórico, fundamentado en el respeto a la legalidad y en la bilateralidad. El recorrido que une la historia foral con la actualidad política es sin duda un camino por el cual se puede transitar sin renunciar a la legalidad como vía común de trabajo para todos.

El pase foral o la sobre carta en Nafarroa obligaba a los conquistadores castellanos a adaptar sus decretos a la foralidad existente, permitiéndose mediante dicho pase, la no aplicación de las leyes emanadas de las cortes de Castilla si están eran contrarias a fuero. Establecían pues un principio de bilateralidad sustentado en la lealtad mutua. La pérdida de la capacidad de decir que no a aquellas ordenes que emanasen de Madrid por parte de los territorios forales vascos tras las guerras carlistas, fue de facto, la renuncia a la bilateralidad.

Leer más … »

No hay comentarios

Sig »